miércoles, febrero 21, 2007

Los Ángeles

Estimados lectores (dos): El otro día me tocó ver en un microbús uno de los espectáculos que estoy seguro únicamente se pueden ver en México DF o en alguna de esas ciudades populosas de Latinoamérica. La verdad es que no conozco ninguna capital latinoamericana pero me imagino que a ratos deben ser un poco como el insondable y contrastante DF.

Este encuentro tuvo tintes religiosos, místicos, mágicos. Fue una experiencia breve pero intensa.
El domingo pasado un numeroso grupo de peregrinos salió desde las inmediaciones de la Ciudad Universitaria para devorar la distancia que existe entre ese punto lejano y remoto del sur de la Ciudad de México y la ignota Basílica de Guadalupe.

Esta ingente columna de personas, que la casualidad quiso que fuera del mismo tamaño que la comunidad que devotamente lee este blog, comenzó su periplo muy temprano, alrededor de las 7 de la mañana y cinco horas después se encontraba en la presencia de la Virgen de Guadalupe.

En honor a la verdad, tengo que decir que yo no cubrí toda esta ruta, pero sí la mayor parte. Esto lo aclaro para desmentir a ese grupúsculo que se ha dedicado a difamarme y que pretende quitar méritos a mi peregrinar desde la estación Sonora del Metrobús hasta el templo religioso.

En fin, como les decía, la peregrinación terminó alrededor de las 13:00 horas. Después de escuchar misa, el grupo decidió que era pertinente reagruparse, recuperar fuerzas y comer algo, por lo que se traslado a reputado restaurante del Centro Histórico donde fue agasajado con una merecidísima comida que incluyó huevos, enchiladas, café, pan y una deliciosa agua de horchata.

El resto de la tarde de ese domingo transcurrió en la casa de Dulce entre flores y dos perros que tienen una relación algo más que tormentosa.

Ya cerca de las ocho de la noche decidí que era prudente irme a mi casa y darme un buen baño, por lo que me despedí y tomé el microbús que va para San Ángel.

No necesito contar sobre las extravagancias de los microbuses del DF. Se necesitarían varias entradas de este blog para analizar en profundidad los templos al mal gusto que pueden ser esos vehículos; la imaginación y la creatividad desbordada que ponen los microbuseros para “decorar” sus “unidades” es materia de un tratado sobre ese aspecto particular de la Ciudad, por lo que no abundaré sobre ese tema.

Sobre el microbús en cuestión diré que llevaba una música tropical a un volumen muy alto. Que tenía algunas calcomanías de marcas de coches y que además tenía una lámpara de luz negra sobre la cabeza del conductor y que su espectro alcanzaba a los que estaban sentados en las primeras filas.
Todo esto no hubiera sido nada del otro mundo si no hubiera sido por algo que me pareció resumía todo lo que habíamos pasado en el día durante nuestro peregrinar.

Sentados en el microbús, en la primera fila del lado izquierdo había dos ángeles que resplandecían. La luz no se podía evitar y todos los que ocupaban el vehículo no podían sino mirar hacia aquel punto.

Los ángeles estaban muy quietecitos, con las manos sobre el regazo, mirando para el frente y sin pensar en el espectáculo que involuntariamente protagonizaban. Sentados como todos los otros, padeciendo el estruendo de la música y esperando únicamente llegar a su destino (¿en San Ángel?) o que el destino les llegara.

Me baje del microbús unas cuadras después y los ángeles siguieron ahí. Sin moverse, casi sin respirar, como si levitaran sobre los sillones y sin pensar en lo que representaban, como si fueran entes ordinarios y comunes, igual que los otros.

Los ángeles eran dos monjas que usaban sus hábitos y que las cubrían de pies a cabeza. La tela era inmaculadamente blanca y el efecto de la luz negra las hacía brillar con una intensidad sin par. Únicamente sus manos y sus caras no estaban cubiertas por aquel vestido que bajo esa luz se podía asegurar sin equivocarse que era la ropa que debían usar los ángeles.

Una de las religiosas era mayor, casi una anciana. La otra me pareció muy joven y con la mirada triste, aunque seguramente no lo estaba. Con los reflejos de la luz apenas pude adivinar sus facciones. La vieja tenía la cara arrugada y viajaba del lado de la ventanilla, miraba para afuera sin detenerse en nada en particular. La joven era morena y parecía que le daba pena que la luz hubiera transformado su hábito.

Me dio mucha ternura verlas así.

Cuando bajé del microbús pensé en la conjunción de todos los aspectos involucrados. La luz negra, las monjas, los hábitos, la música, el exótico vehículo. Pensé que únicamente en una Ciudad como ésta algo tan ordinario se puede volver extraordinario. Pensé en la relación de Dios con los hombres y en lo complicada que es. Pensé también que la belleza está en todos lados y que aquel era el mejor final para un día que había empezado muy temprano con una peregrinación.

martes, febrero 06, 2007

Me gustan los abrazos

Los restos de dos personas fueron hallados en Italia entrelazados en un abrazo milenario; se cree que pertenecieron al Neolítico.
¿No es esta una de las cosas más hermosas que han visto en su vida?

jueves, enero 25, 2007

La élite del poder







Lorenzo Meyer
La consolidación de una élite del poder



Cada vez es más claro que a México lo controla una verdadera élite del poder



Esquelas






Una peculiaridad mexicana es la publicación de esquelas en los periódicos cuando fallece alguien de clase media pero, sobre todo, de la minoría poderosa. Mediante esas inserciones se hacen presentes buena parte de los que tenían relaciones institucionales cercanas al desaparecido. El tamaño de la esquela -su costo- es otro indicador adicional del grado de relación que se tenía o se quiere hacer creer que se tenía. Por ello, la observación de tan peculiar documento puede ser un dato revelador de la naturaleza del tejido de intereses económicos y políticos entre los poderosos.






El 11 de enero falleció Mónica Pretelini, esposa del gobernador del estado de México -Enrique Peña Nieto- y, por ahora, uno de los jóvenes políticos más conocidos y posible candidato presidencial del PRI para el 2012. El deceso desató, como pocas veces, un alud de esquelas en los diarios nacionales. Y de éste surge una interesante imagen de las redes del poder actual, de la cercanía entre la élite de la política y la del dinero. Una contabilidad de esquelas publicadas en Reforma a lo largo de varios días arroja casi medio centenar pagadas por personajes y familias más o menos destacadas en la política y los negocios; centena y media fueron publicadas por empresas de todo tipo e importancia; dos decenas por grupos empresariales, profesionales o sindicales; más de 60 por instituciones gubernamentales -desde ayuntamientos a gobernadores-. Si se toman las empresas privadas más importantes o los principales empresarios del país, se verá que varios de ellos se hicieron presentes -directamente o a través de alguna de sus compañías-, en lo que se puede llamar la feria de las esquelas.






Definición






Toda sociedad compleja se puede dividir en función de su distribución del poder en masa y minorías directoras. Sin embargo, no todas tienen lo que podría llamarse una élite del poder en el sentido que le dio al término el sociólogo norteamericano C. Wright Mills, en un trabajo clásico: La élite del poder (FCE, 1957; The Power Elite, Oxford University Press, 1956).






Mills definió al poder como la capacidad de los individuos para tomar las decisiones fundamentales en torno a los arreglos institucionales de su comunidad, así como en relación a los hechos que dan forma a la historia de su tiempo. Observando la situación en Estados Unidos en plena Guerra Fría, lo que le llamó la atención no fue tanto lo reducido del número de quienes realmente tomaban las grandes decisiones en esa nación -eso era lo esperado- sino tres factores adicionales. Primero, el amplio alcance de estas decisiones, al punto de que la persona que se encontraba en la cima de la estructura de poder podía oprimir el botón que desataría la guerra atómica y, por tanto, destruir a una buena parte de la humanidad o incluso a toda. Segundo, lo entrelazado de los intereses y la similitud de visiones de ciertas élites. Finalmente, la capacidad de esas minorías para apoyarse mutuamente y sostenerse frente a la no-élite, la masa.






Mills identificó en Estados Unidos a tres minorías que sobresalían por sus dotes para acumular poder: las que controlaban a las instituciones políticas, militares y a las grandes corporaciones privadas. Los individuos que efectivamente dominaban esos tres órdenes institucionales eran muy pocos, en gran medida provenían de las mismas esferas sociales, interactuaban constantemente e incluso intercambiaban sus puestos: un hombre de empresa podía dar el salto a un alto puesto político (un ejemplo actual es el vicepresidente norteamericano, Dick Cheney, que antes dirigía la empresa Halliburton), un alto mando militar podía terminar en un alto puesto político (recuérdese el caso del general Colin Powell que terminó en secretario de Estado norteamericano) y un alto político podía ser el administrador de una gran empresa privada (de nuevo, resalta el caso de Cheney, que antes de llegar a manejar Halliburton había servido en la Casa Blanca).






En las postrimerías del siglo pasado hubo una discusión teórica sobre si el término de élite del poder era apropiado para explicar la realidad mexicana. El profesor Peter Smith concluyó en 1979 que México, en efecto, ya era gobernado por una auténtica élite del poder (Los laberintos del poder, México, 1981, p. 224). Años después, otro académico, Roderic Ai Camp, hizo depender su juicio de la definición que se adopte (Mexico's Mandarins, Berkeley, 2002, p. 12). Como sea, hoy nuestra situación se explica mejor si se parte de la premisa de que quienes dominan a nuestra sociedad ya conforman una auténtica minoría de minorías o élite del poder.






México






En la época colonial, la Corona española se propuso que en su imperio americano no se volviera a repetir el caso inicial de Hernán Cortés, que a un mismo tiempo controló el poder militar, político y económico de la joven Nueva España. En la práctica, la acumulación de privilegios no se pudo evitar del todo, pero el caso del conquistador extremeño no se volvió a repetir. Cuando México por fin logró consolidar un Estado nacional, emergió con gran fuerza una efectiva élite del poder, orgullosa de serlo. Los ejemplos abundaron: José Yves Limantour era gran propietario y secretario de Hacienda; Olegario Molina fue gran empresario henequenero de Yucatán, gobernador de su estado y secretario de Fomento; Luis Terrazas fue, a la vez, casi el dueño de Chihuahua y su gobernador; su yerno, Enrique C. Creel, siguió sus pasos y combinó con éxito el papel de poderoso empresario con el de político (gobernador, embajador en Estados Unidos, etcétera); el general Bernardo Reyes llegó a ser cabeza del Ejército y factótum político de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas y aspirante a la Presidencia. La lista de porfiristas que podían ser, a la vez, políticos, empresarios y militares, es grande.






Si alguien quiere explicar la Revolución Mexicana como resultado de la casi obscena concentración de poder en una sociedad que era un mar de pobres, no le faltarán elementos. Como sea, con la Revolución surgió una nueva élite que, en buena medida, era política, no económica aunque no faltaron los generales-políticos-empresarios al estilo de Abelardo L. Rodríguez o de Aarón Sáenz. Con el paso del tiempo, este grupo se fue cerrando y para la última parte del siglo XX ya había adquirido mayores tonos de nueva élite del poder. Sin embargo, es a partir del triunfo del PAN en el 2000 -cuando asume la Presidencia Vicente Fox, un personaje que aseguró que su gobierno era de empresarios y para empresarios- que se acentúan las tendencias a entrelazar alta política y administración de gran capital.






En el gobierno de Fox hay ya empresarios que ocupan puestos en el gabinete -un ejemplo es Fernando Canales Clariond- pero, sobre todo, lo que hay son funcionarios de grandes empresas privadas que pasaron a puestos políticos -el mejor ejemplo es el propio Fox, alto funcionario de Coca Cola que se convirtió en presidente de la República (Ernesto Zedillo pasó de Presidente a miembro de una gran empresa transnacional)-. Como el Ejército no tiene ya la importancia relativa dentro de la estructura de poder que tuvo en el pasado, los militares ya no entran de lleno en este juego. En México la interacción básica es entre las minorías que dominan la economía y la política, a las cuales le sirven de apoyo las otras élites: militar, eclesiástica, sindical, académica, etcétera.






Otros ejemplos






El caso del ex secretario de Hacienda, Francisco Gil, que tan presente ha estado en la prensa en estos días a raíz de un posible conflicto de intereses en el ramo de aduanas (El Universal, 15 a 18 de enero), puede ser otro ejemplo de tránsito reiterado del sector financiero del Estado -Banco de México y Secretaría de Hacienda- al del sector privado -Avantel y HSBC- y viceversa. Jorge Hank Rhon, hoy alcalde de Tijuana, posible aspirante a gobernador y figura dominante en el mundo de las empresas de apuestas, es otro caso conspicuo de la simbiosis entre el mundo de la política y el del dinero. En fin, a nivel estatal y local, se pueden contar por centenares casos similares.






En suma






La alta concentración de la riqueza y la creciente identificación hasta llegar a la fusión entre las minorías poderosas de la política y la gran empresa, son dos de las característica de un México que, se supone, está empezando a adentrarse en el mundo de la democracia política. Pero ¿es compatible esa democracia con una élite del poder? Mills encontró que no, pues la consolidación de la unión de las minorías privilegiadas termina por vaciar de contenido a la democracia política. Se trata de un peligro serio, y que sólo una fuerte conciencia ciudadana puede sortear.






miércoles, enero 24, 2007

Una lágrima hace la diferencia


Una lágrima hace la diferencia


Kapuscinski estuvo en marzo de 2001 en la redacción de REFORMA para encontrarse con periodistas y directivos.


Roberto Zamarripa

Ciudad de México (24 enero 2007).- A todos los corrieron del Tenampa. Peruanos, venezolanos, colombianos, mexicanos y a un anciano que no tenía nacionalidad, aunque su pasaporte dijera que era polaco y su pueblo natal, ya a esas alturas del siglo 21, fuera una comunidad bielorrusa.


Ese viejo que caminaba aprisa, ligeramente encorvado, que por su equipaje era más africano o latinoamericano que europeo, era el periodista Ryszard Kapuscinski.


Aquella madrugada del 10 de marzo de 2001, en el festejo involuntario de su 69 cumpleaños, salió del Tenampa como un muchacho de 20, con una decena de tequilas que le supieron a limonada, con la curiosidad en la piel, sumergido en la Plaza Garibaldi repleta ya de teporochos, cantantes de todo, repartidores de toques eléctricos, vendedores de sorbos de ron o de tequila en vasos de plástico. Dejó atrás a los jóvenes periodistas latinoamericanos que no le aguantaron el paso.


Kapuscinski partió plaza en Garibaldi empapado de las luces y sonidos del lugar, las emociones y los olores. No preguntaba como turista o se extraviaba como principiante. De traje oscuro y sin corbata, con los pocos cabellos blancos en desorden y los ojos de escrutinio, devoró Garibaldi sin hablar. Iba con los ojos y, sobre todo, con los oídos abiertos.


Cronista de una veintena de revoluciones, golpes de Estado, insurrecciones y derrumbes de murallas autoritarias, periodista de fax en tiempos de internet, que no usaba grabadora sino sólo el oído, la libreta, la pluma y la memoria para entrevistar, que no andaba con celular, Kapuscinski remató en el Tenampa tras un encuentro organizado por la Universidad Iberoamericana y la FNPI, que duró tres días y tres tardes.


A ese encuentro, realizado en una casona de la colonia San José Insurgentes, acudió Gabriel García Márquez, quien dejó correr la historia, sentado a la derecha del periodista.


Kapuscinski, con impecable español, habló de la ética del periodismo, de las claves para la recopilación de información y las descripciones, del apego a la realidad.


Al comentar que al contar la tristeza de un personaje no podría aseverarse que lloraba si no había una lágrima en su rostro, García Márquez, el literato, interrumpió con sorna: "¿Qué más te da una lagrimita, hombre?".


Sonriente, cándido, Kapuscinski desaprobó. Sus fronteras no estaban en el estilo, en el género, en el modo de escribir. La raya estaba trazada por el respeto al prójimo, a su realidad, a su circunstancia. Una lágrima era el detalle que distinguía el periodismo de la ficción.


El periodismo, con Kapuscinski, se hizo literatura por ese apego y gracias a ello, a la veracidad, pudo construir las piezas que envidiaría un Premio Nobel de Literatura. Lo suyo es periodismo. Puro periodismo.


*** "Antes —publicó en Lapidarium IV—, el periodismo era una carrera soñada, incluso deseada con auténtica ansia, una especie de misión de gran relevancia y distinción. Ahora, por el contrario. Muchos de estos nuevos adeptos tratan su trabajo en los medios sólo como una ocupación temporal, hallada por casualidad, y no como base de un ambicioso plan para el futuro. Hoy son periodistas, mañana trabajan en una agencia de publicidad y pasado mañana finalmente se convierten en corredores de bolsa".


El periodismo entendido como modo de vida, como asunto de piel, como pasión y como sacrificio. El periodismo no tiene sentido sin escuchar a los otros. La vida del periodista depende de lo que hagan otras personas; nunca las sustituye ni puede fabricar una realidad para consumar su noticia.


Kapuscinski estuvo también aquel marzo de 2001 en la redacción de REFORMA para encontrarse con periodistas y directivos. Concertada la plática para 40 minutos, puso condiciones: terminamos hasta que responda la última pregunta.


Advirtió de los riesgos para el periodismo en los albores del nuevo siglo."Ahora se cree que el intercambio acelerado de noticias puede sustituir el peso o la importancia de las mismas. Eso es peligroso. No sabemos más porque las noticias corran con mayor velocidad".


"El otro peligro, el nuevo mito o la utopía del siglo 21, es pensar que basta instalar internet en algún pueblo para que se resuelvan sus problemas de pobreza, ignorancia, enfermedades, tragedias humanas", decía.


*** Una lágrima explicaba en México el rigor del periodista. Una lágrima une ahora al periodismo con Ryszard Kapuscinski.


miércoles, enero 10, 2007

Mañana empieza el francés

Mañana empieza el francés. Ha pasado más de un mes desde que terminó el curso anterior (8 de diciembre). La maestra recomendó que repásaramos quince minutos diarios para no olvidar. Yo no repasé ni quince segundos en todo el mes. Espero que me vaya bien. El curso pasado saqué 9 y en el examen me sentí muy bien. Siento que sí he aprendido algo.
Necesito comprar un diccionario. Lo compraré el próximo lunes. Me siento contento por comenzar el nuevo curso aunque me tenga que levantar temprano otra vez. Lo encuentro relajante. A veces veo las clases como si fueran una especie de terapia de grupo para superar algún problema no confesado o, peor, desconocido. Como en Fight Club. Un grupo de autoayuda para sentirse parte de algo aunque no se sepa exactamente de qué ni por qué ni para qué. Para estar menos solo.
Me pregunto si me tocará una maestra o un maestro. Creo que prefiero a las profesoras. Creo que preparan más la clase que los profesores, son más organizadas. También son más pacientes a la hora de aclarar las dudas.
Espero poder tener órden en mis apuntes. Necesito comprar un cuaderno que tenga separadores. Unos apuntes desordenados son un problema cuando hay que estudiar. Recuerdo que para el examen final estudie en hojas sueltas, con garabatos y sin órden aparente.
Espero también ver a mis compañeros. Es un grupo singular. Hay de todo. Una arqueóloga que trabaja en el Templo Mayor (al ladito del CELE, súper bueno para ella. Hasta entra a las ruinas por una puertita especial), una cantante de ópera, una diseñadora / museógrafa, uno que trabaja en algo de una televisora, uno que trabaja en un taller de costura, una maestra de prescolar, una química. De todo como en bótica.
Me gusta la canción de Volován que se llama Desaparece. Aunque la letra es un poco triste.
Hoy no quiero ver tu sombra / No quiero ver tus ojos cerca
Creo que es todo. Me siento un poco disperso. Siento como si mi mente flotara y estuviera buscando su asiento en mi cabeza. Como un mareo. Pero agradable. Creo que a veces abuso del punto y seguido. Creo que es hora de terminar.

viernes, enero 05, 2007

Por andar de bromista

Cancelan boda por broma de novia
Ni siquiera los llantos de la novia pudieron revertir la decisión, y la pareja debió esperar dos meses y medio para intentar casarse de nuevo
AP
Viena, Austria (5 enero 2007).- Las bromas que se hacen en los casamientos no siempre son graciosas y así lo demostró una novia austríaca.
Una novia en Austria respondió bromeando "no" en lugar de "sí" cuando le preguntaron si aceptaba casarse con su prometido, y el funcionario que dirigía la ceremonia decidió suspender la boda.
Ni siquiera los llantos de la novia pudieron revertir la decisión, y la pareja debió esperar dos meses y medio para intentar nuevamente casarse, esta vez con éxito, de acuerdo con un informe del diario austríaco Oberoesterreichische Nachrichten publicado el viernes.
Los funcionarios del registro civil de la ciudad de Steyr, donde sucedió el hecho, se negaron a efectuar declaraciones. Solo dijeron que el incidente fue muy inusual, según el diario.
Hubiera estado genial que el novio ya no se hubiera querido casar la segunda vez. Para que se le quitara lo graciosita, jajajá

Una lección de mercadotecnia

Feliz Día de Reyes a mis lectores (dos).

Siento no haber escrito antes. Ya pasaron Navidad y a Año Nuevo y el blog como si nada. Una disculpa.

Esta ocasión quiero escribir sobre los derechos de los consumidores. En días recientes he tenido dos experiencias desagradables relacionadas con productos y servicios adquiridos con motivo de las fiestas decembrinas.

El primero fue un regalo generosísimo y muy útil que me hizo Dulce en mi cumpleaños y se trata de un Monitor de Ritmo Cardiaco (MRC). Para la mayoría de las personas, no es más que un “reloj” pues no saben cuáles son las múltiples y utilísimas funciones de un MRC y, en general, cuando tratas de explicar algunas de sus características, el interlocutor o interlocutores pierden inmediatamente el interés, como si uno estuviera hablando de la cosa más aburrida del mundo, como si uno hablara de las técnicas usadas para calcular la inflación o algo así.

Por lo anterior, en general he desistido de mi afán instructor y dejar que mi MRC sea rebajado a la categoría de “reloj” antes de tratar de educar al gran público en las funciones y beneficios asociados a entrenar con un MRC. Simplemente es demasiado complicado.

Los primeros días mi Monitor funcionó de maravilla pero apenas unos 15 días después de haber sido utilizado por primera vez, se descompuso. Como corresponde, lo llevamos al lugar donde fue adquirido para que fuera cambiado por otro pues “la garantía en tienda” es de un mes.

Antes de eso, Dulce me había dicho de todo lo que tuvo que pasar para comprarlo pues los empleados del lugar donde lo adquirió fueron poco o nada amables pero eso no es lo más grave sino que no querían sellarle la garantía. Además, le entregaron el Monitor en una caja maltratada y aparte se enojaron cuando les reclamó. Cuando fuimos a cambiar el MRC, el trato fue más bien áspero e incluso nos miraron como si fuéramos unos compradores conflictivos, cuando lo único que hicimos fue exigir nuestro legítimo derecho como consumidores.

Recuerdo muy bien la frase de una de las empleadas del lugar: “Ya habían venido antes, ¿no?”, dijo enchuecando la boca y con un gesto que le descomponía la cara, como si la causara repulsa hablarnos.

El nuevo producto fue entregado más de una semana después con las consecuentes miradas incómodas y el trato hosco. Esperemos que no se vuelva a descomponer y que no tengamos que volver a tratar con esas personas tan tontas y tan necias.

La segunda experiencia tuvo que ver con la Carrera de San Silvestre, celebrada el 31 de diciembre pasado. El problema fue que el sistema que utilizan para cronometrar los tiempos de llegada de los atletas presentó inconsistencias. En mi caso particular (no sé si se repita con otros competidores), el tiempo oficial es igual al tiempo del chip, lo cual es un error.

Me explico. El tiempo oficial es el tiempo desde que dan el disparo de salida y el tiempo del chip es el tiempo del competidor desde que cruza el arco de salida hasta que llega a la meta, por lo que ocurre que si uno no sale hasta adelante los tiempos forzosamente son diferentes. En mi caso, yo pasé por el arco de salida más de cuatro minutos después del disparo, y el tiempo que aparece en la página como el tiempo del chip es el TIEMPO OFICIAL, o sea, le están metiendo más de cuatro minutos a mi registro.

Me quejé. Hablé con la empresa responsable de los registros y de ellos obtuve una respuesta que no fue satisfactoria del todo. Se quedó en un muy amable “usted disculpe” y una explicación técnica (se cayó el sistema, joven).

Sin embargo (y esto es lo más importante), me contestaron, tomaron en cuenta lo que les dije. Por su parte, la empresa encargada de la organización y premiación de la carrera (son distintas) no me ha contestado.

En mercadotecnia, es muy importante que se respondan los cuestionamientos de los clientes, una respuesta a tiempo no disminuye la buena voluntad que el consumidor pueda tener con la empresa independientemente de si el error o omisión puede enmendarse (claro, si no es muy grave. No creo que nadie que tenga una mala cirugía este dispuesto a darle otra oportunidad a un médico incompetente)

Las investigaciones señalan que si las empresas muestran atención a las preocupaciones, dudas, quejas, sugerencia que hacen los consumidores, la imagen de la empresa aumenta y el consumidor está dispuesto a seguir probando los productos y servicios de la organización en cuestión aunque haya tenido una experiencia negativa. Además, la mala publicidad de boca en boca que pueda hacer el cliente afectado es mucho menor que si se ignoran los comentarios de comprador. Se controlan los daños, pues.

En mi caso en particular, estoy decepcionado y enojado con la empresa que no me he respondido y estoy considerando no participar en competencias organizadas por ellos. En cambio, estoy dispuesto a darle una segunda oportunidad a la organización que sí me contestó.

En cuanto a la del “reloj”, estoy casi decidido a no volver a comprar nada ahí.

sábado, diciembre 16, 2006

Wouldn't It Be Nice

Wouldn’t it be nice if we were older
Then we wouldn’t have to wait so long
And wouldn’t it be nice to live together
In the kind of world where we belong

You know it’s gonna make it that much better
When we can say goodnight and stay together

Wouldn’t it be nice if we could wake up
In the morning when the day is new
And after having spent the day together
Hold each other close the whole night through

Happy times together we’ve been spending
I wish that every kiss was neverending
Wouldn’t it be nice

Maybe if we think and wish and hope and pray it might come true
Baby then there wouldn’t be a single thing we couldn’t do
We could be married
And then we’d be happy

Wouldn’t it be nice

You know it seems the more we talk about it
It only makes it worse to live without it
But lets talk about it
Wouldn’t it be nice

By Brian Wilson, Tony Asher, Mike Love
The Beach Boys - Pet Sounds

martes, diciembre 12, 2006

Strip Tease


Qué tal esto. El municipio de Naucalpan decidió adelantar el festejo del Día del Policía porque el mero día del festejo (22 de diciembre) los uniformados tienen mucho trabajo y, para celebrar con calma, pues mejor antes.

El festejo hubiera merecido una nota pequeña en páginas interiores del diario pero no fue así pues el municipio decidió agasajar a los policías con un show de strip tease. Según se lee, una ejecutiva, una azafata y, por supuesto, unas sensuales mujeres policía se encargaron de animar el espectáculo.

En la nota también se explica que las mujeres se despojaron de sus prendas hasta quedar en ropa interior y que los uniformados se dieron vuelo tomando fotos con sus celulares. Además, el municipio rifó dos autos, aparatos electrodomésticos y viajes.

Hasta ahí la información pero lo más gracioso es la reacción de los colonos de Naucalpan pues se escandalizaron por el show que tanto disfrutaron los policías.

"Fue una estupidez, lo que se haya gastado es preferible que lo hubieran dado en incentivos, ellos mismo provocan la falta de moral", comentó en entrevista Gustavo Gou, vicepresidente de la Asociación de Colonos de Tecamachalco.

Las últimas tres palabritas son las que inmediatamente saltan a la vista. Falta de moral. Para el señor Gustavo Cou es una falta de moral un strip tease. ¿Lo es porque los policías fueron los que disfrutaron del espectáculo? ¿Se supone que los policías deben tener mucha moral para que así no tengan déficit de moral? ¿A qué se referirá exactamente el Sr. Cou con falta de moral? Tal vez nunca lo sabremos.

En la nota se dice que el municipio se gastó 450 mil pesos en todo el festejo. Tal vez sí se pudieron haber ahorrado lo del strip tease y dar más “incentivos” como propone el vecino de Tecamachalco pero no hubiera sido tan divertido para los policías (o para uno). A lo mejor les hubieran preguntado qué querían para celebrar. Pero hubiera estado difícil que se pusieran de acuerdo todos los polis. ¿Qué hacer?

En cualquier caso, creo que el strip tease es completamente inofensivo. Si las mujeres o los hombres que trabajan como strippers han decidido ganarse la vida de ese modo, ese no es problema de nadie más que de ellos. Si libremente han elegido esa carrera, yo no veo como alguien puede decir si está bien o está mal si ese trabajo es legal y a nadie molesta.

Y en el caso de los policías, ¿son inmorales porque les gustó el espectáculo? ¿Son malos policías porque les gustó el show? ¿Tiene que ver una cosa con la otra?

Por supuesto que está el argumento que ese tipo de actividades abona a una imagen machista de la sociedad. De la mujer como objeto de entretenimiento. Pero, de nuevo, si dos personas han consentido para que una ofrezca un servicio y otra pague por el mismo y ese servicio es legal, ¿hay algo malo en eso? ¿Se puede decir que los policías se van a comportar con un sesgo de género en su trabajo porque el show es sexista?

Creo que la de los vecinos de Naucalpan es más bien una posición mojigata, mocha e hipócrita y si los policías van a pensar en las mujeres como inferiores pues igual lo iban a hacer con show o sin show, lo cual no está para nada bien, claro.

Especialmente siendo policías deben respetar a todos los ciudadanos. Nada más acordarse de los abusos contra las mujeres detenidas en San Salvador Atenco en mayo para tener claro lo estúpidos e imbéciles que puede ser los policías y sus mandos. No les vendría mal un curso de Derechos Humanos.

Lo que yo sí veo muy mal del strip tease es que se ignoró completamente a las mujeres policías. Ese es el verdadero problema y la verdadera actitud machista y sexista. ¿Por qué no contrataron a unos hombres strippers para que las policías se divirtieran? No creo que a las uniformadas les haya hecho mucha gracia que no se pensara en un show similar al que disfrutaron sus compañeros varones.

jueves, diciembre 07, 2006

La vida es un huauzontle

Como lo oyen. Si algo nos ayuda a sobrellevar los aciagos tiempos de la Navidad es un buen platillo nacido del mejor amor. Tal es el caso del megahuauzontle, el hiperhuauzontle que la fortuna y una hermosa mujer me obsequiaron este martes a la hora de la comida.
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Ahí tienen que su Charro Negro llegó muy abrumado de tráfico y de "felicidad navideña" al remoto paraje llamado "Monitor" que es desde donde co-conduzco un (mi(nuestro)su) noticiero de una a tres pm (no es un gesto publicitario, es un acto de caridad, avisarles que estamos en las rústicas y proletarias frecuencias de 1560 y 1320 de AM). Había, como siempre, abundantes noticias de conflictos viales y de las consabidas burradas que emite Fernández Noroña; pero de todas, la mejor noticia llegó desde la cocina del pequeño y siempre limpio lugar donde comemos los que ahí trabajamos. La cocinera que vive conmigo una intensísima y bien correspondida pasión amorosa, había preparado huauzontles. ¿Los han tomado así ligeramente capeaditos, con quesito intercalado y su salsita de jitomate?. En cuanto el paladar entra en contacto con este platillo, resuena un himno glorioso, llueven pétalos de rosa, hay fuegos artificiales que iluminan la bóveda palatina y Dios desciende sobre todas las cosas. Todo eso pasa con un buen huauzontle; pero si, además, está preparado con el mismo e inteligente amor que emplea un trovador para urdir un verso que seduzca a su amor, entonces sólo queda rendirse y dar las gracias por otorgarme en estos tiempos de ruido y furia una dádiva tan luminosa y exquisita.
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No se crea que estoy contando historias que sólo me pasan a mí. No es esa mi intención. Lo que quiero, lectora lector querido, es que la gracia no te pase inadvertida. No quiero que llegues a tus noches pensando que no te ha pasado nada en otro monótono día, o que te han pasado puras cosas malas. Si pasa un ángel y te acaricia levemente con su luz, no creo que haya nada más terrible que no darte por enterado. A mí y creo que a ti me conmueve enormemente pensar que una mujer dedicó su tiempo, su paciencia, su sabiduría y su destreza, a preparar, con magias alquímicas y aplicando las proporciones exactas, un platillo que te brindará un rato de felicidad. Piénsalo, imagina que en este momento hay alguien que está haciendo algo por tu dicha de hoy, agradécelo y sonríe. Comienza el día. Vamos a vivir. Hagámoslo contentos. Digamos con seriedad científica: la vida es un huauzontle.
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Por Germán Dehesa. Publicado el 7 de dicembre en Reforma.

De chile, de dulce y de manteca

Veo el blog y me doy cuenta que tiene más de un mes desde la última vez que escribí algo. Estoy terriblemente apenado con mis lectores (dos).

Han pasado muchas cosas desde esa última entrada. A veces pienso que esa es la razón por la que abandoné el blog: muchas cosas que esperaba que ocurrieran después (mucho después) pasaron antes y mi atención se centró en esos temas, en atenderlos.

Aunque pienso que esa explicación es perfectamente inválida y ridícula y la verdad es que no tengo ningún argumento contundente para justificar el desamparo en que dejé a mi bienamado blog por más de un mes, por lo que ahora me propongo no volver a dejarlo tan vulnerable y desvalido como estuvo durante todo el mes de noviembre y la primera semana de diciembre.

Para empezar, quisiera actualizar a mis lectores en un tema que ocupó mucho espacio en las entradas anteriores y ese es mi participación en una carrera de 10 kilómetros.

Me da mucho gusto anunciar que no sólo participé en una carrera de 10K sino en tres. Desde el 12 de noviembre y hasta el 26 corrí cada fin de semana y en cada carrera tuve un mejor desempeño que en la anterior, dejando mi récord oficial en competencia en 46 minutos y 25 segundos, por lo que me siento muy satisfecho.

Correr y competir ha sido una experiencia muy satisfactoria. Me gusta la sensación de logro, de cumplir con el objetivo propuesto. Me estimula y me da confianza. Mejora mi autoestima, me siento mejor conmigo mismo y pienso que si me propongo algo, si trabajo con dedicación, con disciplina, con pasión y que si todo lo que hago para alcanzar mi meta se lo dedico a Dios, tendré éxito.

Ahora sigo entrenando y mi próxima carrera es el 31 de diciembre y espero poder correr los 10 kilómetros en 45 minutos.

En lo que toca al francés, hoy concluyó oficialmente el curso con la aplicación del examen final y extraoficialmente mañana habrá una actividad de clausura de clases. Haremos une pièce théâtral: Les trois petits cochons.

Creo que mi mal ganada fama de racista se diluyó con el paso de las semanas y porque evité cualquier comentario que pudiera malinterpretarse. Al final, disfruté mucho el curso, la exposición de la profesora y el entusiasmo de mis compañeros. Estoy muy satisfecho también por concluir el segundo nivel de francés.

Otro tema importante es, por supuesto, mi cumpleaños. También me da gusto darme cuenta que justo decido recuperar mi hábito de escribir este blog un día antes de mi cumpleaños.

El cumpleaños de uno siempre es una buena oportunidad para reflexionar, para pensar dónde está uno y dónde está la vida de uno (pasa muy seguido que las dos cosas están en lugares diferentes y ese estado no es el ideal). Mi vida se presenta diferente cada año pero creo que esta vez estoy mejor (way better!) que el año pasado. En general, estoy bien. Estoy contento. Llevo cuatro meses sin fumar, mi salud está mejor, las cosas en casa marchan trabajosamente pero todo estamos juntos y felices, el trabajo no se mete mucho conmigo y yo no me meto mucho con él y los primeros meses del próximo año son importantísimos para mí y para todos los que quiero.

Finalmente, quisiera enviarle esta entrada a mi novia, a la mujer que amo y que me recordó que tengo un blog que mantener y que además cuenta con el rarísimo privilegio de ser uno de mis dos lectores. B, gracias por tu aliento y tu abrazo. Te amo.

jueves, noviembre 02, 2006

Oaxaca

Un gobernador
José Woldenberg

La necedad es uno de los peores males que pueden atacar a cualquiera. Y resulta peor cuando se trata de un gobernador. La necedad puede tener dos nutrientes: a) no ver lo que pasa alrededor, es decir, ser incapaz de valorar el contexto, y por ello seguir insistiendo, o b) seguir porfiando en una línea o en un argumento porque se presume que ceder puede resultar más costoso. En el primer caso estaríamos ante un fenómeno de enajenación (el sujeto no ve lo que los otros sí ven), mientras en el segundo el actor espera todavía un "extra" que pueda mejorar relativamente su situación. (Corte).
El 30 de octubre fue un día especial en el conflicto que sacude a Oaxaca. Ese día el Senado de la República acordó lo siguiente: "Se exhorta al C. Ulises Ruiz Ortiz, gobernador constitucional del estado de Oaxaca, a que reconsidere separarse del cargo para contribuir al establecimiento de la gobernabilidad, el orden jurídico y la paz en dicha entidad federativa". Unas horas antes, la Cámara de Diputados había aprobado un exhorto casi en los mismos términos y en el cual se hablaba de "licencia o renuncia".
Los exhortos no podían ser más claros y coincidentes. No obstante, el gobernador, luego de expresar que "los problemas de Oaxaca los resuelven los oaxaqueños", informó que interpondría sendas controversias constitucionales ante la Suprema Corte contra las dos Cámaras, porque ninguna de ellas tiene facultades para solicitarle su renuncia.
Ya lo sabemos: los exhortos llegaron luego de que la Policía Federal Preventiva tuvo que desalojar del centro de la capital de Oaxaca a los militantes de la APPO y de que aún así la tensión en el estado era manifiesta.
En buen español y en términos políticos el llamado de ambas Cámaras federales dice algo así como lo siguiente: "Señor gobernador, dado que usted no ha podido solucionar un conflicto que a todos nos preocupa, dado que fue necesaria la presencia y la acción de fuerzas federales para recuperar el centro de Oaxaca, haga el favor de retirarse para permitir encontrar una solución viable".
Pero el gobernador, también en términos llanos aunque difíciles de entender, respondió algo como lo siguiente: "Oaxaca es un estado soberano; lo que incumbe a los oaxaqueños lo resolvemos nosotros sin intervención de nadie más, pero además el Congreso carece de facultades para obligarme a renunciar y por ello acudiré a la Corte".
Hace mucho no había visto una necedad y una insensibilidad de tal magnitud. En primerísimo lugar, el 31 de octubre era más que claro que los oaxaqueños no habían podido resolver el conflicto por sí mismos, y que tanto el Congreso local como el gobernador habían estado clamando por la entrada de las fuerzas federales. De tal suerte que en todo caso la soberanía estatal había sido erosionada desde mucho antes por las autoridades del propio estado. Pero además, pretender litigar el exhorto político del Congreso ante la Corte, como si su dimensión fuera legal o constitucional, resultaba de una ceguera monumental.
Porque las Cámaras del Congreso pueden tener o no facultades para realizar el exhorto -hasta donde entiendo los exhortos no tienen efectos vinculantes (obligatorios) y en ese sentido son como las llamadas a misa, el que quiere va y el que no, pues no-, pero lo que le están diciendo al gobernador es que ayude a la República a desmontar un conflicto y una tensión que nadie se merece.
La reacción del gobernador recuerda a la del paciente moribundo que ante el diagnóstico del médico que le da unas cuantas horas de vida sólo es capaz de responder: "pero si usted ni siquiera tiene título universitario". Porque los exhortos de ambas Cámaras lo que anuncian al gobernador es que se ha convertido en un estorbo para la solución del enfrentamiento.
Si a ello le sumamos que ese mismo día la Secretaría de la Función Pública anunció una serie de auditorías a los recursos federales que ha ejercido el gobierno de Ulises Ruiz, y que el secretario de Gobernación dijo que la PFP permanecería en Oaxaca "sólo el tiempo indispensable... pues no está para apuntalar al gobernador" (Reforma, 31 de octubre), entonces cualquiera se podía dar cuenta de que el gobernador estaba ya más solo que Robinson Crusoe.
Retomando el párrafo inicial, es difícil pensar que el gobernador de Oaxaca no vea que sus bases de apoyo se han mermado considerablemente en los últimos días. Más bien su insistencia puede derivarse de las salidas que tiene expresamente contempladas la Constitución de Oaxaca: a) si la falta del gobernador es temporal por menos de 30 días, el secretario general de gobierno ocupa su despacho, b) si la falta es temporal por más de 30 días, es el Congreso por mayoría absoluta quien nombra a un gobernador interino a propuesta de una terna que presenta el propio Ejecutivo, c) si la falta es absoluta y sucede durante los primeros tres años de gobierno, el Congreso por mayoría calificada de dos terceras partes de los votos nombra un gobernador interino que debe convocar a nuevas elecciones en un periodo no mayor de seis meses (ese gobernador completa el periodo), o d) si la falta es absoluta y se produce en los tres últimos años de gobierno, el Congreso por mayoría calificada nombra a un gobernador que acaba el periodo.
Ulises Ruiz está por cumplir apenas dos años en el cargo. De tal suerte que la fórmula "d" resulta, por ahora, demasiado lejana. No obstante, una combinación sucesiva de "a" o "b" (licencia) con "c" o "d" (renuncia) podría construir una puerta de salida eficiente.
(Esta nota debe ser leída sólo como un comentario a un episodio del más que complejo conflicto que se vive en Oaxaca y que tiene muchas más aristas).
Publicado en Reforma el 2 de noviembre.

miércoles, noviembre 01, 2006

Haz fácil lo difícil

Faltan 10 días para la carrera. Fui a entrenar con Noé la semana pasada y me cansé mucho. Corrimos arriba y abajo y yo solamente había entrenado en la pista de arriba. Lo que pasa es que la Pista del Sope en realidad son dos pistas. La de arriba es una pista de 880 metros y es plana, Ahí, según me explicó Noé, uno puede entrenar para mejorar el tiempo y aumentar la velocidad porque es plana. La pista de abajo mide 1120 metros y tiene subidas, así que si uno va a correr un circuito con subidas, debe entrenar ahí. En realidad uno debe entrenar en las dos (2 kilómetros entre ambas) para poder ir desarrollando armónicamente todas las capacidades del cuerpo, la fuerza, la velocidad.

Yo únicamente estuve corriendo en la de arriba y cuando Noé me propuso que corriéramos en las dos, inmediatamente pensé que no había corrido abajo y que me iba a costar trabajo… Y así fue. Me propuso que diéramos 5 vueltas (10 kilómetros), sin contar las 3 vueltas de calentamiento que dimos arriba (2.64 kilómetros), pero no le aguanté el paso. Apenas alcancé a dar 3 vueltas más el calentamiento (aunque el calentamiento NO CUENTA) y me dijo que ya tendría que estar corriendo más y más rápido.

La primera vuelta la dimos muy rápido. En 8:15 y las otras casi al mismo ritmo. Acabé muy cansado pero me di cuenta de la importancia de ir alternando los dos entrenamientos. Luego me dijo que tratará de correr más y ya estoy corriendo 11 vueltas (9.68 kilómetros) pero sólo arriba. Hoy corrí en 48:15, por lo que seguramente mi tiempo en la carrera andará por ahí.

Me siento bien. Me siento fuerte, sin embargo, sé que debería estar corriendo más. La velocidad y el ritmo sí los he aumentado y se ve que mi tiempo ha mejorado un buen desde que empecé a seguir los consejos de Noé pero siento que me falta entrenar abajo también para poder ganar más fuerza y dar pasos más largos y poder administrar mi esfuerzo más durante la carrera y lograr un mejor tiempo.

La semana pasada Noé también me dijo que nos inscribiéramos en la carrera de TV Azteca, (20 de noviembre). Me platicó muchas cosas del circuito y de lo emotivo que es dar la última vuelta en la pista del Estadio Olímpico de CU. Me voy a inscribir a esa y espero poder mejorar el tiempo que haga en la de Nike.

También me dijo que quería que nos viéramos este fin de semana para correr un circuito de 10 kilómetros en la Segunda Sección del Bosque y poder estimar el tiempo de la carrera y darme algunos consejos. Él cree que puedo correr más rápido, de hecho, está pensando que debo correr por debajo de 45 minutos y yo no sé si pueda. Entiendo que si yo mismo me pongo un límite, una barrera psicológica, va a ser más difícil que pueda correr por debajo de ese tiempo, pero por otro lado, no quiero ser ambicioso y agotarme antes de llegar a la meta por correr a un ritmo al que no he entrenado.

Finalmente me recordó que lo que hacemos es recreativo, que es una forma de disciplina y un reto personal e íntimo para poder descubrir que somos capaces de cosas que no creíamos. Que las recompensas son internas. Y que, en cualquier caso, cuando uno hace ejercicio siempre está de mejor humor que cuando simplemente se está.

La carrera cada vez está más cerca y espero seguir corriendo mejor. La pista de arriba está bien porque los resultados que ahí he obtenido me han motivado a seguir entrenando pero creo que ya es hora de entrarle a la de abajo. A ver qué tal me va.

“Haz fácil lo difícil, no pienses que es una subida, corre igual”, me decía Noé mientras yo luchaba por conquistar esas despiadadas subidas. Ese va a ser mi karma ahora: Haz fácil lo difícil, haz fácil lo difícil.

jueves, octubre 26, 2006

Whoopi Goldberg


En mi clase de francés creen que soy racista. Pero no lo soy, de verdad. La gente que me conoce sabe que no, todo lo contrario. Soy un liberal. No creo en ningún tipo de discriminación por ninguna causa y siempre evito los lugares donde discriminan a las personas por su credo, preferencia sexual, nivel socioeconómico, origen étnico, por la ropa que usa o por lo que sea.

Sucede que la maestra estaba explicando algunos adjetivos y nos enseñó laid. Il est laid; elle est laide. Il est moche; elle est moche. Él es feo, ella es fea. Nada del otro mundo. Una palabra más.

El problema comenzó cuando la maestra preguntó que qué famoso consideraba el grupo que era feo. Se hizo un silencio por algunos segundos y yo, por decir algo (lo primero que me vino a la mente) y sin ninguna razón en particular dije Whoopi Goldberg (¿así se escribe?).

No lo dije por nada en específico. No creo que esa mujer sea particularmente bella pero no tiene nada que ver con su origen étnico. De verdad. Absolutamente nada que ver.

Pude haber dicho cualquier otra cosa pero lo primero que me vino a la mente fue eso. Su imagen, su cara. No había visto la noche anterior la de Ghost: la sombra del amor (que me parece una de las películas más cursis y gachas de la historia} y cada que pasan la de Cambio de hábito en el Canal 7 le cambio porque creo que es una película aburrida y simplona y eso que nunca la he visto completa. Entonces, no sé porqué lo dije, no se porqué el acto reflejo de mi cerebro fue traer la imagen de su cara

De verdad. No soy racista. No tengo nada contra Whoopi Goldberg. Sus películas me cagan pero no porque ella sea de raza negra sino porque no me gusta como actúa y mi juicio no tiene nada pero nada que ver con que sea negra. No soy racista.

Fue un desastre. Después me sentí terriblemente incómodo. Luego no sé que dijo la maestra que se refirió a Whoopi Goldberg como “Whoopi” y eso me hizo sentir mucho más incómodo y fuera de lugar porque lo dijo en un tono muy casual, refiriéndose a ella como si la conociera y la verdad no sé si la conozca pero las posibilidades son muy pocas ¿no? Es como si a mi me preguntaran que si conozco a Dolly Parton o algo así.

No sé exactamente cómo lo dijo pero es como si alguien dijera: Ah, me gusta mucho la nueva canción de Paulina (en vez de decir Paulina Rubio).

Qué pena, de verdad. No sé por qué me siento mal si yo no hice nada malintencionado. Y no es que me esté retractando. Pienso que Whoopi Godlberg no es una mujer guapa, voy a decirlo como es: Creo que Whoopi Godlberg es fea pero mi opinión no tiene que ver con el hecho de que sea negra.

Por el contrario, sería un hipócrita y sería un racista si dijera que es guapa o que me gustan sus películas únicamente porque es negra y para pasar por alguien políticamente correcto.

¿Creerían que soy racista si hubiera dicho algo parecido de una blanca? Si en vez de Whoopi Goldberg hubiera dicho Barbara Streisand, ¿la reacción hubiera sido la misma? No creo. Creo que esas distinciones lo único que hacen es abonar a la percepción de que las personas son diferentes unas de otras. Y eso no es cierto. Todos somos iguales.

jueves, octubre 19, 2006

La risa

Desconfío de las personas que ríen muy ruidosamente. Estoy de acuerdo en que no hay nada como una carcajada franca, sonora, liberadora. Reír hasta que duele el estómago es una de las sensaciones más placenteras que hay. Casi tan placentera como esa otra sensación que están pensando.

Reír es saludable. De cuando en cuando sale en los diarios alguna nota de algún científico en alguna parte del mundo que confirma que la risa es terapéutica. Como aquella clásica sección del Selecciones
Reader’s Digest: La risa, remedio infalible.

Aunque la verdad los chistes que yo leía de pequeño en esa sección me parecían bastante bobos y simplones. Y eso que yo era un niño bastante teto. Aunque, pensándolo bien, sigo siendo un teto nada más que ahora soy “adulto”.

Pero ese no es el tema (¿han notado mi escasa capacidad para apegarme al tema sin divagar?). Lo que quería decir es que me encanta la risa y las personas que al reír lo contagian a uno de su risa. ¿No les ha pasado que alguien se está riendo y de repente uno comienza a reír sin saber exactamente por qué? Me encanta cuando me doblo y se me va la respiración por seguir riendo. Cuando ya no puedo ni jalar aire por estarme riendo.

A pesar de que algunos pueden pesar que soy malhumorado o que tengo problemas con mi carácter, reír es una de las cosas que más me gustan. Aunque eso no quiere decir que vaya por la vida riéndome de todo, pero cuando me río, me río bien.

Entonces me causa un gran conflicto encontrarme con esas personas que ríen tan ruidosamente que no puede ser que esté riendo con franqueza, honestamente. Están riendo para quedar bien con alguien (generalmente una figura de autoridad) que acaba de comentar algo supuestamente gracioso. Están riendo por compromiso, por vanidad, por lambisconería, por llamar la atención.

Detesto a esa gente. Es tan hipócrita, tan falsa, tan rastrera, tan baja, tan ordinaria, tan corriente, tan vil. No los soporto. Entiendo que si el jefe dice un chiste uno no hace cara de: no mames, pendejo(a), que idiota eres. Pero basta con una sonrisa apenas asomada en los labios que sutilmente dice: Ahórrate el chiste y a lo que venimos, por favor.

Hace mucho identifiqué a esa gente y siempre procuró alejarme de ella. Evitar cualquier contacto con ellos. Los llamó de una manera que puede sonar bastante despectiva y grosera pero el término lamehuevos se me hace justo y exacto para clasificarlos. Se les encuentra en grandes cantidades en los partidos políticos y en cualquiera de los tres niveles de gobierno.

Sin embargo, estos días encontré una risa distinta. Una risa que no resulta irritante como la otra sino perturbadora. Es una risa nerviosa, histérica, llena de preocupaciones, de estrés. Es una especie de graznido muy fuerte que se acompaña de una boca muy abierta y de una terrible deformación de los músculos de la cara. La gente que se ríe así se vuelve una mueca de angustia, de sufrimiento y de pena.

No sé si estoy exagerando pero por lo menos esa sensación me dio. Me inquietó mucho. Pasaron varias horas hasta que el sonido se fuera confundiendo con los otros de mi mente y ahora casi no lo puedo recordar. En cambio, la desfiguración del rostro es terrible, no la puedo quitar de mi cabeza.

Si alguien vio la película de Benjamín Cann Crónica de un Desayuno (se las recomiendo mucho), hay una escena en la que el personaje de María Rojo comienza a reír hasta que la risa se transforma en un llanto desesperanzado. Es una gran secuencia pues la cámara está inestable y transmite más la angustia del personaje, su conflicto emocional.

Por un momento pensé que la persona que se reía ayer era así. Que en la intimidad se reía así. Llegaba a su casa riendo y ya sola, terminaba la comedia para dar paso a la tragedia.

No lo sé. A lo mejor sólo fue una imagen mía pero no dejo de pensar en eso.

martes, octubre 10, 2006

How Soon is Now?

Es verdad. Ocurre que cuando uno piensa largamente en una cosa, cuando la desea como se han deseado muy pocas cosas en la vida, es difícil creer que ya no es más una fantasía. Que todas esas veces deseando y pensando en lo íntimo en cuánto se quiere algo y qué feliz sería uno si finalmente lo tuviera, valieron la pena.

Y después de mucho pensar en todas las cosas que uno hará cuando ese anhelo finalmente se alcance, lo primero que a uno se le ocurre hacer es comunicarle al mundo la alegría que produce ese evento largamente esperado.

Pero no es una alegría desbordada. No es una manifestación eufórica. Es más bien un descanso, un peso que se ha dejado caer después de cargarlo en la espalda por un tiempo que parecía eterno. Es un alivio. Es una liberación, una breve opresión en el pecho, la sensación de la falta de aire que le recuerda a uno que está vivo.

Morrissey va a venir a México y tocará en el Palacio de los Deportes.

Acabo de escuchar esta frase en el radio. Los boletos salen a la venta la próxima semana. El concierto es el 16 de noviembre. Esta es una de las cosas con la que más he fantaseado desde hace mucho tiempo. Todavía no creo que sea verdad. Estoy en shock. Pero me siento tranquilo. Repaso la frase una y otra vez para estar seguro que ya la entendí y la comprendí.

Morrissey va a venir a México y tocará en el Palacio de los Deportes.

Acaricio cada una de las palabras que componen este enunciado para estar seguro de que lo entiendo y que no es más un deseo sino una realidad.

Morrissey va a venir a México y tocará en el Palacio de los Deportes.

Ese pensamiento que ayudaba a evadirse del mundo ordinario ya no es más un buen deseo, algo que se espera ocurra algún día. Es verdad. Confieso, con vergüenza, que a veces reprimía este pensamiento, generalmente cuando me sentía decepcionado o enojado pues lo veía muy lejano.

Pero la idea de ver a Morrissey también me consolaba, me alimentaba. Tenía ese efecto en mí. Pensaba que si yo mismo dudaba que algún día ocurriera, jamás pasaría, así que inmediatamente cambiaba los pensamientos negativos por positivos.

Y ya pasó. Es cierto. Acaban de repetir la información en el radio. Es un hecho. Morrissey va a venir y tocará en el Palacio de los Deportes.
__________
There's a club if you'd like to go
You could meet somebody who really loves you
So you go, and you stand on your own
And you leave on your own
And you go home, and you cry, and you want to die
__________
When you say it's gonna happen now
Well, when exactly do you mean
See I've already waited too long
And all my hope is gone
__________
You shut your mouth, how can you say
I go about things the wrong way
I am human, and I need to be loved
Just like everybody else does

jueves, octubre 05, 2006

Algunas razones por las que no me gusta My Space

1.- Se tarda mucho en cargar.
2.- Ninguno de los que dejan mensajes sabe escribir
3.- No pone acentos.
4.- Los que dejan mensajes siempre escriben algo así:

“Tsss, graxxx por el add. nos estamos posteando por aki ns vemos luegox".

5.- Cuando los agrega alguien “famoso” ponen algo como:

"Tsss, hombre, es un honor estar en sus amigos. Puex dejeme un comment en mi espacio. chido, graxias, que honor, bueno, nos posteamos, chido, psss que la pasex vien".

6.- Son patéticas las fotos que ponen los usuarios mostrando sus “mejores ángulos”.

7.- Los diseños de las páginas no permiten que uno pueda leer lo que ponen.

8.- Los posts de los blogs no respetan los signos de puntuación, están mal estructurados, tienen faltas de ortografía, no llegan a ningún punto y escriben como hablan, lo que da una clara idea de las limitaciones de la persona en cuestión.

9.- Los comentarios de las fotos dan pena. Una tía pone una foto de su ojo y pone: “Tristeza”.

10.- Ponen mensajes a sus amigos para quedar y salir a algún lado. ¿No es más fácil mandarles un mensaje su celular o llamarse?

Recomendación general

Cada que veo la pantalla en la que se crean las entradas, me acuerdo de la vez en la que se me borró un post gigante y el coraje que me dio. La recomendación, para los novatos del blog, como yo, es que primero lo hagan en Word y luego lo peguen porque esa pantallita es muy traicionera.

martes, octubre 03, 2006

En el hoyo

Hace un par de semanas vi el documental En el hoyo, de Juan Carlos Rulfo. Justo ayer leía que su obra ya ha ganado muchos premios (14) y que ha sido aplaudida en varios festivales alrededor del mundo. El documental, además, fue seleccionado para representar a México en los prestigiados premios Goya, en España. Muchos logros para una obra que parece tan austera cuando uno la ve superficialmente.

El documental, para los que no lo sepan, trata sobre los trabajadores que participaron en la construcción del segundo piso del Periférico, en la Ciudad de México. Los albañiles, pues.

Creo que leí por ahí que Rulfo había comenzado el documental porque él vive cerca del Periférico y que estaba fastidiado de todos los problemas que le representaban los trabajos en el área. Así que decidió salirse con su cámara y filmar a los obreros sin ningún propósito específico. Seguro que en ese momento no pensaba que esas obras tan molestas lo recompensarían de una manera tan generosa.

Decía que la primera imagen que uno tiene del documental es más bien simple pero un segundo análisis revela lo grandioso de la película. Yo, la verdad, no conozco el trabajo del director. Sé que su película más famosa se llama Del olvido al no me acuerdo y creo que trata sobre unos viejitos pero no estoy seguro. No la he visto. Así que no tenía argumentos “cinematográficos” para decidir si quería ver o no el documental. Si me agradaba o no el director.

Cuando leía sobre la película y de lo que trataba me imaginaba que Rulfo era alguien así como Luis Mandoki, el mismo que estuvo filmando a López Obrador durante la campaña y que sacó unos capítulos de su documental ¿Quién es el Sr. López? que se vendían a 35 pesos en los puestos de periódicos. Tenía esa imagen en mi cabeza, la de un oportunista que quería congraciarse con López Obrador y que deseaba pasar por intelectual-de-izquierda-comprometido-con-México-soy-cool-porque-apoyo-al-Peje-y-creen-que-estoy-informado.

Luego también pensé que a lo mejor era un ataque al Peje por las condiciones de inseguridad en las que trabajaban los albañiles o que trataba sobre el dispendio en el segundo piso, con cifras y toda la onda Michael Moore para demostrar que en la Ciudad se desperdicia el dinero en cosas que no sirven más que para que su gobernante tenga notoriedad y que benefician a muy pocos ciudadanos.

Luego leía más información sobre la película y menos entendía de lo que trataba, así que me decidí ir a verla porque me intrigaba demasiado de qué era el documental, cuál era el tema, pues.

Y qué gran sorpresa. Evitando lo obvio, Rulfo se centró en entregar un retrato humanísimo de los albañiles. Sin cursilerías, sin lugares comunes, sin un falso sentimentalismo, los personajes de la película de Rulfo son entrañables. Sus gestos, sus hábitos, sus opiniones, sus sueños, su manera de convivir es tan humana que nunca cae en las complacencias burguesas del que nada más observa sin involucrarse y sonríe beatíficamente.

Todo lo contrario. Los momentos de humor, que son muchísimos a lo largo de la película, hacen que uno se ría abiertamente de cosas muy pero muy cagadas. La mayor parte de la película uno se está riendo de todo lo que retrata el cineasta.

Esto no implica que el documental no tenga sus momentos dramáticos. Los accidentes o el relato de una mujer que trabaja en el lugar y que afirma haber visto a Dios y al Diablo agregan el toque místico y exótico.

Además, claro, de los extraordinarios movimientos de cámara (cuando la cámara parece ir a velocidad normal y todo lo demás va muy rápido) y los encuadres que tiene la película. De esto no sé mucho, alguien que sepa de cine sabrá describirlos mejor, sólo quiero destacar el travelling (creo que se dice así) al final de la película, cuando cierra el documental.

Recomiendo que vean la película aunque no sé si todavía está en los cines. Pongan atención al principio, cuando explica lo de los puentes y eso. Resume lo simple y lo complicado del documental. Y creo, también, de la vida.

viernes, septiembre 29, 2006

El ataque del súper niño

Anoche regresé de correr y contra todas las recomendaciones y elementales hábitos de higiene, no me bañé. Corrí 6.160 kilómetros en 31 minutos con 30 segundos. Sudé mucho. Aparte me unté repelente de insectos en la cara para ahuyentar a la variedad de mosquitos que infestan la Segunda Sección del Bosque de Chapultepec y que, a diferencia, de sus primos de la zona urbanizada, sacan unas ronchas que parece que tienes la pierna gangrenada.

Me iba a bañar pero cuando me di cuenta ya era la una de la mañana. Regresé de correr como a las 11. Ya es muy tarde y tengo sueño y me duele un poco el hombro. Tres razones que me parecen suficientemente poderosas para no hacer esperar a las sábanas

En la mañana sí me bañé, ya era mucha marranada. Me levanté más temprano y salí de mi casa cinco minutos antes de la hora acostumbrada. Iba con calma y muy bañadito.

Al paso, pasando la entrada de Superama, me sale un niño. No tiene más de 5 años. Trae una máscara que creo es de Batman. Me apunta con el puño. Yo traigo los audífonos y no escucho los efectos de sonido con los que acompaña su ataque.

Al ver que sus súper poderes no tienen efecto, sólo espera a que pase junto a él. Le distingo los ojitos detrás de la máscara. Le sonrío. También sonríe.

Sé que es cursi pero es bueno empezar el día así. Además, no todos los días se sobrevive al ataque de un súper héroe o súper villano o lo que sea que fuera el niño ese.