domingo, marzo 08, 2009

miércoles, marzo 04, 2009

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domingo, marzo 09, 2008

¿Ya estoy ruco para aprender a tocar la guitarra?

Esto es tenerlo bien puestos y no payasadas. Todo el tiempo me quejo, que si me falta esto, que si me falta el otro, que si todo me queda lejos, que si me da hueva hacer las cosas. Una historia excepcional. Tener 101 años y seguir teniendo ánimo, voluntad, ganas, disciplina, amor, coraje para hacer las cosas es algo maravilloso. Ahora sí voy a retomar el francés, ya estuvo bueno.

Aprende a leer y escribir a los 101 años
El próximo paso de Sebastiao Oliveira es estudiar los cuatro años de primaria
AFP

Sao Paulo, Brasil (9 de marzo de 2008).- Sebastiao Oliveira, un jubilado de 101 años de edad, finalizó un curso de alfabetización y recibirá la semana próxima el diploma correspondiente en el municipio a Ampere, interior del estado deParaná, sur de Brasil, informó ayer el diario O Estado de Sao Paulo.
En los últimos meses, don Sebastiao recorrió diariamente, a pie, los 800 metros que separan la escuela de su domicilio, para compartir el curso de alfabetización para adultos con compañeros de 20 años de promedio. Ahora prevé realizar los cuatro primeros años de educación primaria.
"El tiene aún dificultades con palabras complejas, pero es algo normal a causa de su edad y de sus problemas de visión. Es un proceso lento, pero su ejemplo quedará para todos", dijo al diario su maestra Dilamar Savagnago.
Don Sebastiao, en tanto, recordó que aquel que no lee sabe la falta que hace. Por eso las personas deben aprovechar las oportunidades y aprender siempre."Antes iba a comprar cualquier cosa y no sabía lo que era, precisaba pedir ayuda, no sabía ni firmar mi nombre, pero ahora la vida mejoró mucho", confesó el nuevo alfabetizado.
Recordó además que cuando era niño no había una escuela cerca y después tuvo que trabajar para criar a sus hijos. Oliveira tuvo 12 hijos e hizo que todos estudiaran.
Ahora tiene más de 80 nietos y bisnietos y ninguno queda sin estudiar, incluida su esposa, Carmelinda, que tiene 74 años, y que ya sabía un poco, pero que ahora lo acompaña, destacó don Sebastiao al periódico.

lunes, octubre 01, 2007

Parásito

Estas me llegan a mi cuenta de correo. Esta palabra la encontré particularmente divertida, especialmente el último párrafo.


LA PALABRA DEL DÍA


Parásito


En la actualidad, parásito es todo organismo vivo que se alimenta de otro sin contribuir a la supervivencia de éste.

En la antigua Grecia, los parásitos eran los altos funcionarios encargados de verificar la cosecha de trigo y la preparación del pan, así como los banquetes en homenaje a los dioses. Más tarde se extendió a toda clase de huésped y a los invitados a fiestas o banquetes, por su sentido etimológico de ‘comensal’. En efecto, la palabra griega estaba compuesta por el prefijo para- (al lado de) y sitos (trigo, pan, comida).

Muchos opinan que ambos signficados -el antiguo griego y el actual- se condensan en la burocracia moderna.

miércoles, septiembre 05, 2007

Bloc Party


Ya va a ser el concierto de Bloc Party. Faltan un par de semanas. ¡Estoy emocionado! Les dejo un playlist que encontré en un blog. Es de un concierto en Alemania en mayo.


Y ésta es la dirección del blog ---> http://christellefv.com/weblog/?p=1599


También encontrarán algunas fotos chidas.

jueves, agosto 30, 2007

Todos somos Elvira

Jorge Ramos Ávalos / El delito de Elvira.
Jorge Ramos Ávalos (28 agosto 2007).- CHICAGO.- Llegué tarde. Elvira Arellano ya no está. Hace unos días la deportaron a México. Pero aquí todo el mundo sigue hablando de ella. Elvira es un símbolo.
Elvira Arellano es la indocumentada mexicana que desafió por un año una orden de deportación al refugiarse en una iglesia de esta ciudad. Pero fue arrestada tras su sorpresiva llegada a Los Ángeles.
Quería participar ahí en una marcha a favor de la legalización de 12 millones de indocumentados. Ya no pudo. Fue deportada sin muchas ceremonias a Tijuana. Sin embargo, su caso es el mejor ejemplo de por qué no sirven las actuales leyes migratorias de Estados Unidos.
El arresto de Elvira la separó de su hijo de 8 años, Saúl, quien es un ciudadano norteamericano. Miles de familias han sido separadas por las recientes redadas del servicio de inmigración en todo Estados Unidos.
Elvira fue arrestada, pero Osama bin Laden sigue libre. La llamada "guerra contra el terrorismo" debe librarse en contra de verdaderos asesinos y criminales, no en contra de inofensivos trabajadores inmigrantes.
¿Saben cuál fue el delito de Elvira? Conseguir documentos falsos para trabajar limpiando aviones en el aeropuerto O'Hare de Chicago. Sí, es verdad, rompió las leyes. Pero su trabajo beneficiaba a muchos norteamericanos y, además, no le quitó el trabajo a nadie. Sólo quería darle una mejor vida a su hijo. Eso es todo.
Es irónico que un país que fue fundado por inmigrantes, y que hoy en día los necesita más que nunca, se ponga a perseguir a los extranjeros más débiles y desprotegidos. Elvira y millones de inmigrantes no son enemigos de Estados Unidos; Osama sí lo es.
Elvira y millones de inmigrantes no son culpables de los actos terroristas del 11 de septiembre del 2001. Sin embargo, ellos son los que están pagando las consecuencias de una política migratoria que no parece distinguir a los buenos inmigrantes de terroristas potenciales.
Esto ha generado mucho miedo entre los inmigrantes. Tomé la Blue Line del metro de Chicago -la misma ruta que seguramente tomaba Elvira para ir y regresar del aeropuerto- y ahí las conversaciones en español suelen incluir con frecuencia las palabras "migra" y "redadas".
No exagero lo del miedo. En la Feria del Libro, que organiza con mucho éxito desde 1985 la familia Girón, conocí a Gabriela. Ella y su esposo han decidido regresar a Zacatecas, México, junto con sus tres hijos y tras 13 años en Estados Unidos, por el temor a las redadas. Y habrá más redadas mientras no cambien las leyes.
Más allá de sus contribuciones económicas, la reforma migratoria debería aprobarse con un simple argumento de seguridad nacional: a Estados Unidos le conviene saber quién vive aquí. Pero la esperanza de una legalización se pudiera alejar hasta el 2013, como sugirió el congresista demócrata Rahm Emanuel. Él cree que el debate migratorio no revivirá hasta el segundo periodo de gobierno del próximo presidente.
A pesar de estas señales de desesperanza, el pasado fin de semana se realizó en Los Ángeles la marcha proinmigrante a la que Elvira ya no pudo asistir. Pero su tragedia personal no pasó desapercibida. El lema de la protesta fue: "Todos somos Elvira".
Es cierto. Con muy pocas excepciones, todos los que vivimos en Estados Unidos o nuestras familias vinieron de otro lado. Pero una feroz y extrovertida minoría, cargada de odio y prejuicios, está imponiendo su mensaje antiinmigrante a un país que tradicionalmente ha abierto los brazos a los recién llegados.
Me apenó mucho no haber llegado a tiempo a Chicago para conversar con Elvira. Pero lo más curioso es que me la encontré en las pláticas con cada uno de los inmigrantes que, como ella, aún no se dan por vencidos. Sí, en este país, todos somos Elvira.

miércoles, agosto 29, 2007

El Alcalde y el Embajador

Pasa diplomacia apuros en Tijuana
El Alcalde de Tijuana recibió al Embajador de Irán en México para charlar sobre temas diversos
Miguel Cervantes
Tijuana, México (29 de agosto de 2007).- La visita del Embajador de Irán en México, Mohammad Haassan Ghadiri Abyane, al Alcalde de la ciudad, Kurt Honold, se tornó en algo embarazoso cuando como regalo al diplomático islámico le fue ofrecida una caja con vinos.
El diplomático ni siquiera tocó la caja de vinos de la Casa Cetto, que se produce en Baja California, argumentando que su religión lo prohíbe.
El Alcalde de Tijuana, Kurt Honold, inmediatamente dijo "Ah bueno, así tendremos más (licor) para nosotros".
El incidente se dio al término de una visita de cortesía que realizó el diplomático a la Alcaldía de Tijuana para charlar sobre temas diversos.
A pregunta expresa hecha a Kurt, sobre si se le entregarían las llaves de la ciudad al diplomático iraní, dijo "No, pues apenas lo voy conociendo".
Ghadiri Abyane afirmó que "Tijuana es una buena ciudad con un mal muro", refiriéndose al cerco divisorio con Estados Unidos.
Dijo que si se resuelven las entregas de visas mexicanas a ciudadanos iraníes que viven en Estados Unidos, podría abrirse la oportunidad multimillonaria de inversionistas islámicos en esta frontera.
Abyane estuvo en la ciudad para asistir a la proyección de la película "Santa María" en la que daría una explicación sobre el rol de la mujer en la cinematografía.

martes, agosto 28, 2007

Francisco Javier Vital

El domingo me enteré por la televisión de una noticia que me entristeció mucho. El domingo pasado se celebró en la Ciudad de México la edición número 25 del Maratón Internacional. Recuerdo que hace un año exactamente fue cuando conocí a Noé, un amigo que me orientó y me ayudó a entrenar con más método y con más orden. También recuerdo que ese día que lo conocí me mostró la medalla que consiguió por haber terminado el Maratón y me entusiasmó tanto que desde entonces he participado en nueve carreras y he descubierto que correr es una de las actividades que encuentro más satisfactorias y estimulantes.
Este año, uno de los participantes en el Maratón falleció de un paro cardiaco cuando corría el kilómetro 37, cerca del cruce de Insurgentes y Querétaro, en la Colonia Roma.
La noticia es triste porque la preparación física y mental que se requiere para decidirse a participar en un maratón y completarlo es algo tremendamente difícil. Yo nunca lo he hecho, aunque es una de las cosas que más ambicionó en la vida: tener la disciplina y el valor que tuvo el abogo zacatecano Francisco Javier Vital Sandoval, de 47 años, para completar los 42.195 kilómetros.
Las imágenes del video son terribles. Muy fuertes. Se ve al atleta recostado en el pavimento, con la mirada pérdida mientras le dan masaje en el pecho y lo asisten para respirar. Está totalmente ausente, no se entera de nada de lo que pasa a su alrededor. El audio del video refleja el caos del momento y los aplausos de los corredores que alientan al zacatecano, seguramente sin saber de la gravedad del incidente. Los paramédicos auxiliándolo en medio del caos y él desmayado.
Vital Sandoval murió en el área de urgencias de un hospital privado.
Es triste porque entre los que corremos, los que hemos participado alguna vez en una carrera se sabe de la emoción y de la excitación que provoca imponerse un nuevo reto, disfrutar del recorrido y con cada paso reafirmarse en que uno ha tomado la mejor decisión: correr y que con el deporte uno sea mejor persona.
Es algo muy triste que toda esta emoción termine en algo así.
No sabemos sobre la preparación del corredor o sobre qué provocó que su corazón no resistiera el esfuerzo pero valga decir que seguramente su ejemplo inspiró a muchos y vivió una vida plena y feliz. Sin embargo, no hay que despreciar las lecciones que se desprenden de este trágico hecho, hay que aprenderlas y entrenar con disciplina y, sobre todo, disfrutarlo.
Seguramente el abogado Francisco Javier habrá completado los cinco kilómetros que le restaban en el cielo, mientras observaba a todos los entusiastas de este deporte cruzar la meta y conseguir ser mejores atletas y , sobre todo, mejores personas.

martes, julio 31, 2007

Riesgo diplomático

Muere tras comer sandwich en Beijing

La muerte de Whang se produjo en el marco de varios escándalos en torno a la seguridad de los productos alimenticios fabricados en ChinaAFP

Beijing, China (31 de julio de 2007).- Un diplomático surcoreano de alto rango murió en Beijing después de comer un sándwich, indicaron un funcionario surcoreano en China y un diario con sede en Seúl.

Whang Joung-Il, de 52 años, el emisario surcoreano para asuntos políticos de Corea del Sur, sufrió fortísimos dolores de estómago y diarrea después de comer un sándwich en un comercio cerca de su oficina en Beijing el sábado por la tarde, indicó el cotidiano Chosun Ilbo.

La Embajada de Corea del Sur confirmó que Whang murió el domingo después de ser internado en un hospital de un suburbio de Beijing.

"La autopsia fue realizada ayer en el Tercer Hospital de Beijing y el resultado será conocido dentro de un mes", afirmó este funcionario, que solicitó el anonimato.

La muerte de Whang se produjo en el marco de varios escándalos en torno a la seguridad de los productos alimenticios fabricados en China.


http://www.reforma.com/internacional/articulo/398/794468/?grcidorigen=1

jueves, julio 19, 2007

El exilio de los niños de Morelia

Exilio
José Woldenberg
19 Jul. 07

El lunes los presidentes Rodríguez Zapatero y Calderón se reunieron con los "Niños de Morelia". Se trata de los sobrevivientes de aquellos cerca de 500 menores que el 7 de junio de 1937 llegaron a Veracruz a bordo del Mexique. Niños entre los 4 y los 15 años que se convirtieron en los primeros exilados de la guerra civil española. Niños que fueron trasladados a la capital de Michoacán y educados en la escuela España-México.
El compromiso del presidente Cárdenas con la República española, dice José Antonio Matesanz, se plasmó desde un inicio con la venta de armas, la defensa diplomática del gobierno legítimo en los foros internacionales y con el asilo y protección a esas víctimas de la conflagración armada (Las raíces del exilio, El Colegio de México, UNAM, 1999, p. 243-4). Setenta años después, quizá nadie como ellos encarne en forma viva el drama del exilio. Setenta años después, observar la foto de esos viejos rodeando a los presidentes de México y España resulta conmovedor.
En 1977, a casi 40 años de su propio exilio, el maestro Adolfo Sánchez Vázquez escribió un breve pero entrañable texto sobre su experiencia ("Fin del exilio y exilio sin fin", en Del exilio en México, Grijalbo, 1991).
¿Qué representa el exilio en la vida de un hombre?, se preguntaba. "Hablo del exilio verdadero, de aquél que un hombre no buscó pero se vio obligado a seguir". Porque el exilado es diferente al migrante. El primero es fruto de una imposición, de una situación sin otra salida -que no sea la cárcel o quizá la muerte-, mientras el migrante opta, decide, aunque sea en algún grado.
Por eso: "el exilio sigue siendo una prisión, aunque tenga puertas y ventanas... el exilado tiene siempre ante sí un alto, implacable y movedizo muro que no puede saltar... (el exilio es también) muerte lenta que recuerda su presencia cada vez que se arranca la hoja del calendario en el que está inscrito el sueño de la vuelta". Es la imposibilidad del regreso lo que lo vuelve "prisión" y son las dificultades de adaptación al nuevo hogar las que edifican el "muro". Esa vuelta añorada y vedada es "una herida que no cicatriza".
"El exiliado vive siempre escindido: de los suyos, de su tierra, de su pasado... está siempre en el aire, sin poder asentarse aquí ni allá". Arrancado de su entorno, de sus raíces, de sus proyectos y querencias, resulta difícil aclimatarse a la nueva vida. Se encuentra distante, en menor o mayor grado, de aquello que lo rodea. "Siempre en vilo, sin tocar tierra. El desterrado, al perder su tierra, se queda aterrado... El destierro no es un simple transplante de un hombre de una tierra a otra: es no sólo la pérdida de la tierra propia, sino con ello la pérdida de la tierra como raíz o centro". Por ello esa sensación de vida "en el aire", de falta de un basamento que lo sostenga, "prendido del pasado, arrastrado por el futuro, no vive el presente".
"De ahí su idealización de lo perdido, la nostalgia que envuelve todo en una nueva luz". El horizonte y la experiencia previos son revalorados bajo el filtro cálido de la "nostalgia", la vida anterior se pinta de los colores de la ilusión y el pasado se convierte en una especie de edén perdido. Y ello tiene un costo, nos recuerda Sánchez Vázquez: "la ceguera para ver lo que lo rodea", porque "mirando el presente ven el pasado", lo que produce, no sin cierta ironía, "excelente poesía", pero resulta fatal para la política.
No obstante, "el tiempo que mata, también cura. Surgen nuevas raíces, raíces pequeñas y limitadas primero, que se van extendiendo después a lo largo de los hijos nacidos aquí, los nuevos amigos y compañeros, los nuevos amores... Y, de este modo, el presente empieza a cobrar vida, en tanto que el pasado se aleja y el futuro pierde un tanto su rostro imperioso". Es el tiempo, un bálsamo contradictorio, el que construye nuevas posibilidades y rutas y el que lentamente vuelve a colocar al pasado y el futuro bajo nuevas perspectivas. Compromisos y proyectos para el aquí y ahora y afectos forjados en el nuevo entorno, otorgan un renovado significado a la existencia.
"Hasta que un día... el exilio se acerca a su fin; desaparecen... las condiciones que lo engendraron", y esa tensión que surge de la pertenencia (o no) a dos mundos, vuelve a manifestarse con toda su fuerza. "Para muchos... esto llega demasiado tarde". "Pero, para otros, aún es tiempo de poner fin al exilio, porque objetivamente se puede volver. Y es entonces cuando la contradicción, el desgarramiento que ha marcado su vida años y años, llega a su exasperación... Las raíces han crecido tanto, tanto las penas y las alegrías, tanto los sueños... que ya no pueden ser arrancados de la tierra en que fueron sembrados". Ese día, el eventual retorno ya no depende de las condiciones políticas impuestas, sino de la nueva situación que el transcurso del tiempo, de la vida, ha forjado. "Se puede volver si se quiere. Pero ¿se puede querer?". Porque luego de los años la tierra original ya es otra y no es más "la que fue objeto de la nostalgia".
"Y entonces el exilado descubre con estupor primero, con dolor después, con cierta ironía más tarde, en el momento mismo en que objetivamente ha terminado su exilio, que el tiempo no ha pasado impunemente, y que tanto si vuelve como si no vuelve, jamás dejará de ser un exilado".
En aquel 1977, Sánchez Vázquez terminaba con un toque de reafirmación personal. Decía: se pueden llevar dos contabilidades, la de "las pérdidas, desilusiones, desesperanzas", pero también la de "las dos raíces, las dos tierras". "Lo decisivo es ser fiel -aquí o allí- a aquello por lo que un día se fue arrojado al exilio. Lo decisivo no es estar -acá o allá- sino cómo se está".

lunes, abril 02, 2007

La falacia del Chavo del Ocho


Dawkins y el aborto
Jesús Silva-Herzog Márquez

El aborto es uno de los ejes que separa a las sociedades contemporáneas. Un tema que ata la pasión a la polémica. El tema sigue dividiendo la opinión pública alrededor del mundo. No hay solución radical que sea convincente. Ni la absurda concepción de la libertad que ubica el derecho a terminar un embarazo con una "libertad sobre el cuerpo" (lo cual convertiría el aborto en un asunto moralmente inocuo -como cortarse el pelo o practicarse una liposucción), ni la noción del homicidio de quien termina un embarazo en el segundo posterior a la concepción (que llama bebé a un organismo de un par de células) parecen argumentos razonables. Se trata de un problema moral. Desde luego, tiene serias implicaciones de salud pública pero me parece que exige, ante todo, tratamiento moral. Si todos admitimos que es moralmente reprobable matar a un ser humano, el aborto toca el problema de la definición de lo humano: ¿es el feto un ser humano? ¿Se trata de una persona?
Quienes sostienen la postura más radical sostienen precisamente esa postura. Desde el momento en que se funden las dos células existe una persona. El Estado tiene, por lo tanto, deber de cuidar los derechos de la persona "no-nacida". Visto a la luz del pensamiento religioso, el aborto no es solamente un acto moralmente censurable, sino un acto idéntico al homicidio.
Los críticos contemporáneos de la despenalización del aborto en nuestro país han tratado de secularizar su argumento. Argumentan que, desde el momento de la concepción, existe un ser humano por existir un compuesto genético propio, inequívocamente humano e irrepetible. A su juicio, esa invocación científica basta para limpiar sus argumentos de ingredientes teológicos. Sería la razón científica la que establece la inmoralidad del acto. El brillante estudioso de la evolución, Richard Dawkins ha dado buenas razones sobre los absurdos de esta construcción que vale la pena traer a la discusión mexicana. En primer lugar, la ciencia no es proveedor de criterios de moralidad. En su admirable libro sobre mentiras, ciencia y amor titulado El capellán del diablo, advierte que la ciencia simplemente no puede decirnos si el aborto está bien o mal. La ciencia apenas apunta que existe un continuo embriológico que enlaza un feto carente de sensaciones hasta un adulto plenamente consciente. No existe ningún "chispazo" que el ojo de la ciencia retrate para capturar el inicio de la vida. Ninguna aparición de esencias. El proceso de gestación de un bebé es análogo al proceso evolutivo de las especies. Desde los organismos más sencillos hasta los primates más complejos hay un cambio gradual. Si lo entiendo bien, ése es uno de los aportes centrales del evolucionismo: lejos de concebir una "esencia" humana que separa radicalmente al ser humano del resto de las criaturas del mundo, el hombre está ligado a otros seres a través de una compleja cadena de azares.
El desarrollo de un bebé dentro del útero es análogo a ese proceso. Por ello la idea de que el aborto es un asesinato, independientemente de cuál sea la etapa de la concepción, implica una concepción que se adhiere a un esencialismo contrario a cualquier razonamiento propiamente científico. Pensar que la terminación de un embarazo es un acto idéntico a un homicidio sería en ese sentido pensar que la terminación de la vida de cualquier animal -o, incluso, de una planta, sería idénticamente punible e idénticamente reprochable.
El pensamiento secular no puede seguir apelando a argumentos esencialistas como los que ofrece el razonamiento religioso, aun en su búsqueda de disfraces seculares. Un "argumento" frecuentemente esgrimido desde esa perspectiva es el de la cancelación de potencialidades. El aborto cancela las oportunidades de la vida. Se trata de la falacia Beethoven, que entre nosotros se ha convertido en la falacia del Chavo del Ocho. El cuento dice que el padre padecía sífilis, la madre tuberculosis. De los cuatro niños que habían procreado, el primero era ciego, el segundo murió, el tercero fue sordo y mudo y el cuarto padeció tuberculosis también. Si en situación de la madre hubieras decidido abortar, habrías asesinado a Beethoven.
Para empezar, la historia es falsa. El compositor fue el hijo mayor. (Tuvo una hermana mayor, pero murió muy pequeña). No hay tampoco evidencia de que los padres de Ludwig tuvieran las enfermedades que la leyenda les atribuye, aunque es cierto que su madre murió de tuberculosis. Pero habría que considerarla como si fuera verdad. ¿Qué debemos pensar si, en efecto, los elementos del cuento fueran ciertos? Peter Medawar, Premio Nobel de Medicina de 1960, expuso la falacia del argumento. Si pensamos que el aborto es la cancelación de una vida, si creemos que el aborto aniquila la posibilidad de que exista un alma humana, seremos genocidas en cada instante en que no tenemos relaciones sexuales. Cada rechazo de cópula sería un asesinato. Si no estoy teniendo relaciones sexuales en este momento, tal vez estoy matando al gran salvador de México, a su gran poeta, a su músico más genial. Llevando el argumento a su extremo lógico: ninguna mujer tendría derecho de rechazar una invitación sexual, puesto que de ella puede surgir el milagro de la vida.
Dawkins ofrece un argumento razonable. En el caso del aborto, debemos ponderar sufrimientos. ¿Podemos decir seriamente que un embrión de apenas unas horas sufre si su gestación es interrumpida? Presumiblemente no. No puede sufrir un organismo que carece de un sistema nervioso. Y cuando lo tiene, apenas podría decirse que sufre si el desarrollo de esa estructura es todavía elemental. Se trata, entonces, de ponderación de males. Y parece razonable que, en las primeras semanas de la gestación el mal menor sea, justamente la terminación del embarazo.

http://www.reforma.com/editoriales/nacional/755029/

martes, marzo 27, 2007

Aborto, mentiras y obediencia

Aborto, mentiras y obediencia

Miguel Ángel Granados Chapa

Es mentiroso que la despenalización del aborto fomente la cultura contra la vida, por el contrario, la medida busca proteger a las mujeres que toman esa decisión extrema para que lo hagan en condiciones de seguridad

El presidente de la conferencia episcopal mexicana, y obispo de Texcoco, Carlos Aguiar Retes, se permitió asistir en febrero a la inauguración de la sede en México de la Organización Internacional Demócrata Cristiana, encabezada por Manuel Espino, el líder del PAN. Fue un crudo acto de partidarismo político, incompatible con su condición de dirigente religioso. Se comprende, a partir de esa toma de posición, que elogie al presidente Felipe Calderón por haber expresado su opinión en torno del aborto:
"Lo felicité por su postura valiente de plantear sus propias convicciones", dijo. Pero a la Iglesia católica no le parecen dignos de una felicitación semejante, puesto que manifiestan también sus convicciones, los políticos, representantes, gobernantes que piensan de modo diferente al del clero. El Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México señaló que la iniciativa de despenalizar el aborto, muestra "el rostro autoritario y fascista del PRD". Y del jefe del Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, que no opinó sobre el tema sino que se refirió simplemente a que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal debe actuar en un ambiente libre de presiones, tal sistema episcopal dijo: "Si no es capaz de ser congruente con sus principios, por lo menos debería esperar prudentemente para que la sociedad se exprese".
Si tal prudencia es apreciable, ¿no debería haber hecho lo mismo Calderón: esperar a que la sociedad se exprese? En cambio recibió la felicitación del dirigente episcopal. El contraste de bendiciones y condenas forma parte de la campaña clerical contra la eventual despenalización del aborto, campaña que incluye mentiras gruesas en su equipaje ideológico.
No se puede imputar al PRD ser fascista por impulsar la reforma penal sobre el aborto porque los iniciadores de los proyectos respectivos no forman parte de sus bancadas. Los autores de las iniciativas son los diputados locales Jorge Carlos Díaz Cuervo, de Alternativa Socialdemócrata, y Armando Tonatiuh González, del PRI. Cierto es que, sin contar con la fracción perredista, sus propósitos no podrían prosperar pues las bancadas a las que pertenecen son minúsculas. Pero sería improductivo políticamente satanizar a esas formaciones políticas. Es fructuoso, en cambio, hacerlo con el PRD y oponer su presunta conducta a la del PAN y su más ilustre miembro, el presidente de la República.
Es mentira también que los promotores de la despenalización sean asesinos y partidarios de una cultura de la muerte, de atentados contra la vida. Por lo contrario, uno de los motivos que conducen a eliminar las sanciones contra el aborto es la defensa de la vida. No hay cifras ciertas, por la propia naturaleza del hecho, pero se sabe con claridad que cada año suman cientos de miles las mujeres que se someten a un aborto en la clandestinidad, y muchas de ellas mueren en el empeño. Esas vidas, evidentes y comprobables, pudieron ser salvadas si se hubiera legislado sobre el tema con anterioridad. Ni la Iglesia docente, que es tan cerrada en temas que no entiende porque no los vive, como los relacionados con la sexualidad y la familia, se opone al aborto terapéutico, es decir al que se practica para salvar la vida de la madre. En el conflicto de valores que en esos términos se plantea se elige una de las dos vidas que están en contienda. Sería inconsecuente, e injusto y aun perverso, tachar de asesina a la madre que salva su propia vida, principio elemental de todo humanismo.
Es mentiroso también que haya una campaña contra la familia, orquestada desde quién sabe qué oscuros cenáculos de un nefasto poder internacional. En México y en todo el mundo la legislación sobre el aborto ha evolucionado conforme se modifican las condiciones de la vida social, que están en cambio constante. La sociedad tiene su propia dinámica y en función de ella instituciones y conductas son mudables. La situación jurídica de la mujer, por ejemplo, disminuida al extremo de que no podía contraer obligaciones legales sin autorización del marido, ha evolucionado no a causa de las decisiones de una mente diabólica que pretende expulsarla de la santidad del hogar para lanzarla a los peligros del mundo, el demonio y la carne. El crecimiento de la conciencia universal sobre la igualdad del hombre y la mujer es el origen de su emancipación. Algo semejante ocurre con las decisiones sobre su propio ser, su alma y su cuerpo. No hay ya defensores, ni siquiera entre el clero más obcecado, de los matrimonios arreglados, es decir aquellos donde la voluntad de las partes no interviene. Si una mujer tiene derecho a resolver con quién compartir la vida, una consecuencia directa de su ejercicio es el surgimiento de otro derecho, el de decidir libre, informada y responsablemente sobre el número de sus hijos y la ocasión de concebirlos y parirlos. Y esa verdad no es de ahora, fruto de las maquinaciones diabólicas del PRD, sino de la evolución de la cultura occidental, que se halla inserta como garantía de las personas en la Constitución mexicana (artículo 4o.) desde hace cerca de un cuarto de siglo.
El aborto es una indeseable práctica presente en el mundo desde siempre. Nadie se proclama partidario de realizarlo porque es una desgracia, un desgarramiento (no necesariamente en sentido material). Ninguna mujer se somete a él por gusto, por disfrutar sus delicias. Si es posible escoger entre prevenir un embarazo y abortar, la elección no ofrece dificultad alguna. El problema aparece cuando el embarazo es una realidad y aparece una necesidad y una posibilidad de interrumpirlo. No es sensato ni justo que a quien padece tal interrupción se le fuerce a hacerlo al margen de la ley y enfrente el riesgo alternativo de morir o ir prisionera. Como frente a muchos temas morales, durante largo tiempo se prefería la simulación a la abierta exposición de los términos del problema. Muchachas pudientes salvaban su honra al paso que perdían la vida quienes no contaban con medios para ocultar lo que la insidiosa moral pública consideraba un deshonor.
La sola palabra era vitanda. Hace apenas 40 años no era de buena crianza hablar del aborto. En el Excélsior de aquellos años, suma de la moralidad social promedio, estaba prohibido utilizar el vocablo. No se imprimió nunca allí un libro de estilo, pero por tradición oral se sabía que era impropio utilizar la palabra. En vez de aborto había que escribir: interrupción prematura del embarazo. Y cuando se informaba sobre la actividad de médicos y comadronas sorprendidos en su práctica se utilizaba el vulgar eufemismo de llamarlos espantacigüeñas. Digamos, de paso, que la despenalización del aborto que ahora está en cuestión se basa en el derecho de la mujer para decidir su destino, pero no debe amparar a los varones irresponsables que exponen a la mujer que han preñado a abortar sin su voluntad ni a quien por razones de esa índole siguieran practicándolo en la clandestinidad.
Lo que propone la reforma que está por iniciarse en el Distrito Federal (y que carece de sentido en el ámbito federal, como se ha propuesto en el Senado, porque el delito al que se refiere es típicamente del fuero común) es modificar el patrón de causalidad que hasta ahora ha despenalizado al aborto. La modificación no incluye nuevas circunstancias excluyentes de responsabilidad sino que privilegia la libertad de las mujeres para que puedan interrumpir su preñez durante las primeras 14 semanas, lapso establecido en función de la evidencia científica respecto de la iniciación de la vida humana. Pero es ya antigua la decisión legislativa de no castigar el aborto cuando no es atribuible al dolo sino a la culpa y cuando está en riesgo la vida de la madre. Más recientemente, y hasta en 13 códigos penales se ha eliminado la sanción en el caso de que se adviertan malformaciones del niño (o feto o producto), cuando la salud de la madre puede ser afectada, o cuando el embarazo es resultado de una violación o de inseminación artificial no consentida. En Yucatán se autoriza el aborto a mujeres cuya posición socioeconómica haga imposible sustentar a un nuevo hijo, si tienen ya tres.
Mentira que la despenalización otorgue licencia para matar. Así lo sabe la sociedad. Una encuesta de Reforma encontró que 59 por ciento de la población capitalina apoya la eliminación del castigo.

Derecho al pecado


Derecho al pecado
Carlos Elizondo Mayer - Serra

La opinión ciudadana en relación al aborto es paradójica. Mientras que el 66 por ciento de la población cree que el aborto es un pecado grave, el 60 por ciento cree que toda mujer debe tener derecho a poder hacerse un aborto con atención médica adecuada. Esto se desprende de una encuesta de BGC. En otras palabras, una importante proporción del electorado, que cree en lo correcto de ambas posturas, defiende el derecho al pecado.
Pareciera que en México tenemos un concepto del pecado laxo, más propio del catolicismo que permite resolver la comisión de un pecado a través de la confesión, que de las religiones protestantes donde el pecado grave te lleva al infierno sin que haya salidas de emergencia fáciles. Esa laxitud relativa ayuda a entender el que, siendo mayoritariamente católicos, seamos tan propensos a violar todo tipo de ley, aun en contra de los principios básicos del catolicismo.
Pero la contradicción entre los principios civiles y los religiosos es común en una sociedad en proceso de modernización, independientemente de qué religión se trate, dado que coexisten diversas visiones del mundo. También da cuenta de lo complicado que son, desde el punto de vista político, el aborto y otros temas similares, donde entran en contradicción valores religiosos con valores seculares.
Paradójicamente, el régimen revolucionario y anticlerical del PRI nunca le entró a estos complejos temas. Tuvo que llegar un secretario de Salud de un gobierno del PAN para permitir dentro del cuadro básico la llamada píldora del día después, la cual existe en otros países desde hace décadas.
Esta tardía introducción al debate político de temas vetados por la Iglesia Católica no es sólo resultado de las contradicciones permanentes del PRI durante sus gobiernos, sino también de la adopción por la sociedad de valores más liberales durante la última década, producto probablemente de la mayor apertura económica y política. En 1995 sólo el 44 por ciento de la población estaba de acuerdo, o parcialmente de acuerdo, con el uso del preservativo, ahora es el 94 por ciento. En 1995 sólo el 46 por ciento estaba de acuerdo, o en parte de acuerdo, con difundir programas masivos de educación sexual a partir de los 12 años de edad y 41 por ciento en el uso de métodos anticonceptivos no naturales, contra el 78 y 75 por ciento, respectivamente, ahora.
El aborto puede ser el gran divisor de la política aun en sociedades más modernas. Así lo es en Estados Unidos donde ser pro vida o pro libertad de decidir, marca para siempre la carrera de un político.
En México, sin embargo, el debate tiene un trasfondo distinto. Se trata de una suerte de debate ficción. Estamos discutiendo la legalización de un hecho que se da todos los días con altos costos de salud y hasta de vida de cientos de miles de mujeres, sin que este hecho parezca alarmar a quienes se oponen a la legalización.
Lo anterior probablemente explica que no haya mucha disposición a movilizarse para oponerse a una reforma que lo legalice. No es trivial que el 65 por ciento de los capitalinos están en contra de la movilización que condena la despenalización, y el 72 por ciento que la Iglesia se pronuncie en contra de esta propuesta de reforma legal.
No es previsible por ello que la legalización del aborto sea tan divisiva como en Estados Unidos. En ese país el pleito es por un hecho: el que haya o no abortos. No por una ilusión, la legalidad o no del mismo. Por ello la batalla se da hasta en las clínicas donde se practican abortos legales, donde los más fundamentalistas buscan evitarlos, llegando a agredir y hasta matar a médicos que ahí laboran. En México la legalidad no va a llevar a que haya abortos, ni siquiera es previsible que aumenten de forma importante, lo que sí es previsible es que disminuyan las muertes de madres y el daño a su futura reproducción.
Qué tan divisivo resulte el tema dependerá también de si se queda a nivel local o se lleva al federal como lo están buscando ya algunos legisladores. En el primer caso, la polarización será menor dado que en la Ciudad de México hay un elector claramente más liberal, el 48 por ciento cree que es pecado grave y 77 por ciento que es un derecho que debe tener toda mujer, aunque aún en el Distrito Federal se concibe como un derecho limitado. Sólo el 31 por ciento está de acuerdo, o parcialmente de acuerdo, en el aborto cuando no está en los planes de la mujer tener hijos y 46 cuando falló el método anticonceptivo y la madre es de escasos recursos. La ley que se discute en la Asamblea Legislativa va más allá de estas preferencias.
Si el tema del aborto se eleva al ámbito federal, puede terminar por contaminar el resto de la agenda legislativa. Esto es un atractivo fuerte para el PRD y para ciertos sectores del PRI. Tampoco al PAN le va a ser fácil evitar entrarle a ese pleito, tan caro a ciertos sectores del partido, más allá de la política de la Ciudad de México. Entendiendo lo sensible que puede ser este tema para muchos, sería un pecado usarlo como pretexto para paralizar nuestro de por sí empantanado Congreso de la Unión.

lunes, marzo 26, 2007

Anger Management

Últimamente he estado considerando tomar clases de yoga. No asistiría diario sino una vez a la semana. Además de servirme para tener mejor forma para la carrera, creo que me ayudaría a controlar mis estados de ánimo. La verdad es que esta semana he estado un poco irritable. Supongo que estoy nervioso o ansioso por algo. We all know what I´m talking about.

Creo que el yoga me ayudaría para relajarme y no estar tan acelerado. Trato de controlarme y no explotar. He encontrado que es útil lo de calmarse, no decir nada y contar hasta 10.

10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1

Después ya más tranquilo, pensar y decidir. No lanzarse a la primera sin haber pensado de manera calmada en qué es lo mejor y qué es lo que quiero decir.

Debe haber alguna manera. La verdad es que me preocupa que esto se vuelva permanente. Espero que no porque no me gusta ser así. Encuentro a las personas que se irritan fácilmente muy desagradables.

Esta semana es muy importante y quiero y necesito estar calmado. El ejercicio es muy bueno para canalizar toda esa energía. Hasta he considerado una terapia de manejo de la ira o algo así. Lo importante es tener la voluntad de cambiar esos aspectos de nuestra personalidad que nos desagradan porque, en el fondo, sabemos que no somos así.

Yo no soy así. No me gusta ser así y esto es sólo pasajero. En unos días, cuando todo haya pasado, mi carácter mejorará y estaré tranquilo. Estoy seguro.

En cualquier caso, siempre estará el yoga. Además dicen que tiene otros muchos beneficios asociados, como mejorar la forma de la carrera, lo que me ayudará a evitar lesionesy estar más fuerte. Comenzaré a cotizar algunas opciones cerca de mi casa.

jueves, marzo 08, 2007

No se contemplan nuevas incorrecciones a este post

Cuando era estudiante universitario recuerdo que tomé una clase que se llamaba Redacción Avanzada. También recuerdo que el profesor era un cubano, joven, delgadito, con una piochita rala, unos lentes que ocultaban unos ojos despiertos y una cabeza perfectamente formada. La definición de su testa era tal que cualquier maestro de anatomía la hubiera juzgado utilísima para explicar a sus alumnos las particularidades de parietales, frontales y del occipital.

Este maestro se llamaba (o se llama, tiene años que no sé nada de él) Osmar y siempre que pienso en él me acuerdo de la forma tan poética que tenía de hablar. La mayor parte de la clase siempre se quedaba a la mitad de lo que decía y en realidad creo que nunca entendían nada de lo que les decía. Recuerdo que el lunes siguiente al Día del Padre del 2000 (esa clase la tomé en verano) hizo una reflexión en voz alta acerca de su situación personal y creo que estaba de verdad profundamente conmovido por un regalo que su hija le había hecho.

Desearía recordar exactamente lo que dijo pero sólo recuerdo que era algo como: este humilde pecador que se le ha concedido ser padre aunque no comprenda muy bien por qué o para qué ni qué es lo que tenga que hacer.

Seguramente Osmar no lo dijo así y hasta se enojaría porque ando diciendo que dijo cosas que no dijo o que las dijo de otra forma. En cualquier caso, el punto es que Osmar tenía esa cualidad y esa sensibilidad para decir las cosas de una manera tan bella, tan sutil y tan poética que era un deleite escucharlo hablar de lo que sea.

Me viene a la memoria un examen en el que había varios párrafos que uno tenía que corregir y que hasta las instrucciones resultaban una especie de verso y al final una nota que tampoco recuerdo exactamente lo que decía pero que aclaraba que en el examen no se contemplaba que el alumno contribuyera con nuevas incorrecciones a los párrafos propuestos. Seguro que en confianza era una persona de esas con un humor filoso y sarcástico.

Recuerdo que sólo una vez tuve oportunidad de hablar con él fuera del salón de clases. Nos encontramos en un pasillo y me preguntó que porqué en las últimas clases casi no había participado. Le dije que sentía que no tenía mucho que aportar a la clase. Me miro y me dijo que considerara mi posición porque él sentía que lo que yo decía enriquecía la clase. Le dije que sí, nos despedimos y nos obsequiamos una sonrisa sincera y amistosa.

También recuerdo una vez que en la clase salió al tema algo de Cuba pero ahí sí no quisiera arriesgarme a escribir algo inexacto.

Hace muchos años que no sé nada de Osmar. Seguro está bien y seguro que en los círculos donde se mueve es apreciado y respetado. Yo tengo un buen recuerdo de él y de todo lo que me enseñó, por lo que me gustaría aclarar a mis lectores (dos) que no es culpa de Osmar que ya todo se me haya olvidado y que parezca que escribo con las patas; si escribo mal es mi absoluta responsabilidad pues él era (es) un excelente profesor.

Me acordé de Osmar porque recientemente escuché a alguien que contribuyó con una nueva incorrección a otra que es ampliamente usada y difundida en conversaciones en todos los niveles y circunstancias socioeconómicas:

“Tienen razón en lo que dicen, pero mas sin embargo, nosotros somos los que tenemos que tomar la decisión”.

En los comentarios a este post, queridos lectores (dos), por favor eviten contribuir con nuevas incorrecciones a todas las que puedan encontrar en los párrafos anteriores.